Un nuevo marco hipotecario que acabe con los excesos del pasado

La viga del sistema hipotecario mostró carcoma a ambos lados del Atlántico

Hipotecas

La larga y profunda crisis a la que la economía ya dice adiós ha impactado en la manera de interpretar la realidad de los ciudadanos, es de esperar que para bien. Pero la historia recuerda que no se suele escarmentar en cabeza ajena, con lo que esto significa de pérdida de tiempo y energía. Aunque no sea fácil, cuando lleguen las vacas gordas, conviene tener la vista puesta en los diez últimos años para no cometer los mismos errores.

Si algo ha quedado claro en la crisis han sido las enormes carencias y los reprobables excesos que presentaba el sistema hipotecario a todos los niveles. Desde las subprime estadounidenses hasta las cláusulas suelo españolas, la viga que supone el crédito hipotecario para el sector financiero mostró carcoma a ambos lados del Atlántico.

En el caso español, hoy, cuando las aguas vuelven a su cauce, el sistema hipotecario se enfrenta a la doble tesitura de mejorar su marco legal de actuación y, paralelamente, resolver multitud de causas pendientes. La deriva judicial en la que han entrado miles de préstamos para vivienda en España promete un otoño hipotecario caliente. El Tribunal de Justicia de la UE y el Tribunal Supremo español deberán pronunciarse sobre varios de los aspectos más polémicos de estos contratos, y a la vez los nuevos juzgados especializados en hipotecas comenzarán a digerir los miles de litigios en marcha, especialmente sobre cláusulas suelo, en las que precisamente el Supremo ya sufrió un notable varapalo de la justicia europea.

Con ese trasfondo judicial, siempre expuesto a sentencias no exentas de polémica, y con nada menos que año y medio de retraso, se va a desarrollar la tramitación parlamentaria de la reforma hipotecaria que el Gobierno prevé impulsar en las próximas semanas para cumplir, por fin, con la regulación europea y elevar la protección del consumidor. Con seguridad, los dictámenes de los altos tribunales, que afectan a decenas de miles de familias, van a tener efecto en puntos clave de la reforma y es deseable que los calendarios de unos y otra sean compatibles. Tanto como que el nuevo marco legal subsane los muchos defectos, y en muchos casos injusticias, que ha demostrado tener el vigente hasta ahora.

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