La Aspirina de Asturias vive el ‘boom’ en China

La planta donde Bayer produce el medicamento para el mundo cumple 75 años

Los usos para enfermedades cardiovasculares disparan la fabricación en La Felguera

Desde la derecha, Rainer Krause, consejero delegado de Bayer Iberia, Jorge Álvarez, director de La Felguera y Javier Fernández, presidente de Asturias
Desde la derecha, Rainer Krause, consejero delegado de Bayer Iberia, Jorge Álvarez, director de La Felguera y Javier Fernández, presidente de Asturias

La planta asturiana de Bayer en La Felguera está de celebración. Cumple 75 años, en un momento dulce para la producción de la instalación de donde sale para todo el mundo la Aspirina, el medicamento más conocido a nivel planetario. La fábrica, ubicada en Langreo, vive una etapa de crecimiento gracias al incremento de demanda fundamentalmente en Asia.

La fábrica nació en 1942 bajo la iniciativa de la empresa entonces llamada Productos Químicos Sintéticos. “Era la época de la autarquía y se vio la posibilidad de aprovechar los productos de la cuenca minera asturiana y de la industria siderúrgica”, explica Jorge Álvarez, director de la planta de Bayer en la Felguera. Precisamente de derivados del carbón se extraían las diferentes moléculas que posteriormente permitían la síntesis del ácido acetilsalicílico, el principio activo de la Aspirina.

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, el bando perdedor alemán se quedó sin el derecho de usos de patentes, como por ejemplo el de la Aspirina. España subastó el de la reconocida cruz de Bayer, símbolo de la marca, y el de su conocido medicamento, que fue adquirido por la empresa de la Felguera. Con los años, el gigante farmacéutico alemán recompró las acciones de la compañía española para volver al mercado de nuestro país, pero además se encontró con una pequeña joya, la fábrica asturiana, que comenzó a tener cada vez más peso en la política industrial de la multinacional de Leverkusen.

Desde 2014, en La Felguera se produce el 100% del ácido acetilsalicílico de Bayer que posteriormente se transforma en las distintas formulaciones de la conocida Aspirina y de Aspirina Cardio (conocida en España como Adiro y utilizada para tratamientos de enfermedades cardiovasculares).

La venta de Aspirina cayó el año pasado, pero en su versión cardio subió un 2,7%


Bayer anunció este jueves que sigue apostando por esta instalación asturiana, con una inversión de cuatro millones de euros en 2017 en una ampliación del almacén de distribución de producto, una sala de control del proceso industrial y un nuevo edificio de oficinas. Estos recursos se basan en la creciente apuesta de la multinacional alemana en su filial española. “Este año vamos a destinar 12 millones de inversión en España y Portugal, un 16% más que en 2016, nuestro mejor dato histórico”, apunta Rainer Krause, consejero delegado de Bayer Iberia.

El incremento de la producción de la Aspirina en Asturias viene fundamentalmente explicada por el crecimiento de su uso en países como China. “Las aplicaciones cardiovasculares crecen de forma estable, con una demanda cada vez mayor de Asia”, detalla Álvarez. Las mejoras de las condiciones sanitarias, la occidentalización de la medicina en esos países y el envejecimiento de la población está llevando a un mayor consumo del ácido acetilsalicílico en la prevención de agregación plaquetaria que produce enfermedades como ictus, trombosis o infartos.

Este año vamos a destinar 12 millones de inversión en España y Portugal, un 16% más que en 2016

Rainer Krause, consejero delegado de Bayer Iberia


La planta de asturiana produce anualmente alrededor de 5.500 toneladas del principio activo, con un crecimiento anual cercano al 5%, en gran parte beneficiada por el incremento de Aspirina Cardio, ya que la fabricación de la convencional fluctúa más por la estacionalidad (por ejemplo, los suaves o duros inviernos) y la competencia de ibuprofeno o paracetamol en algunos países. De hecho, el principio activo para las patologías cardiovasculares ya supone entre el 30% y el 40% de la producción en Langreo. Toda esa materia prima finalmente se convierten en más de 200 millones de comprimidos que se consumen diariamente en todo el mundo.

La venta de Aspirina cayó el pasado año un 2,1%, hasta situarse en 463 millones en todo el mundo. En su versión cardio sin embargo ascendió un 2,7% para llegar a los 538 millones. En total, un negocio centenario de ácido acetilsalicílico que supone todavía más de 1.000 millones para Bayer.

La Felguera emplea a alrededor de 160 personas. “De los más de 200 millones de Aspirinas que se consumen en el mundo detrás está el sello de todos los empleados de esta planta”, recordó Krause. Una industria muy relevante actualmente para la cuenca minera deprimida, donde ya se ha cerrado María Luisa, el último pozo de carbón de la zona, y se ha clausurado la instalación de Duro Felguera.

Un analgésico con historia

Hace 120 años, el científico alemán Félix Hoffman consiguió sintetizar la molécula del ácido acetilsalicílico. A partir de 1899, Bayer registró el nuevo medicamento con el nombre de Aspirina. En 1900 vivió su primera revolución galénica al fabricarse en comprimidos.

La Aspirina se usa de forma habitual como analgésico, antipirético y antiinflamatorio. A partir de los años ochenta se comenzó a utilizar por sus efectos como anticoagulante plaquetar, para tratar a pacientes que hubiesen sufrido enfermedades cardiovasculares. Era el nacimiento de Adiro (en España) o Aspirina Cardio en el resto del mundo.

La fábrica de La Felguera, que en un principio utilizó derivados del carbón para sintetizar la molécula, actualmente se nutre de derivados químicos del petróleo de proveedores como Asturiana de Zinc, BP, Solvay, Cepsa y Air Liquide.

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