Isidro Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa, y Rafael Villaseca, consejero delegado.
Isidro Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa, y Rafael Villaseca, consejero delegado.

Una veintena de inversores se interesan por el negocio de Gas Natural en Italia

El día23 se inicia el plazo para la presentación de ofertas no vinculantes

El escaso tamaño del negocio en Italia ha hecho decidir su venta

Algo más de 20 inversores se han dirigido a Rothschild para interesarse por la posible compra de las tres filiales de Gas Natural Fenosa en Italia que el grupo energético ha puesto a la venta, según la prospección de la demanda realizada por este banco de inversión. Antes del verano, la compañía a través de este banco, recibirá las ofertas no vinculantes (el proceso se inicia el próximo día 23) y espera contar con las ofertas vinculantes a principios del mes de octubre, según fuentes próximas a la compañía.

 La semana pasada Citi calculaba en un informe que el negocio de Gas Natural Fenosa en Italia tienen un valor de 900 millones (el mercado calculaba unos 600 millones), lo que proporcionaría unas plusvalías a la compañía de 350 millones de euros en caso de vender por este precio. Un precio demasiado generoso, según distintas fuentes.

Los activos que Gas Natural Fenosa explota en el mercado italiano, en el que desembarcó en el año 2002, incluyen 7.000 kilómetros de redes de distribución de gas y una cartera de 600.000 clientes de gas y electricidad, que posee a través de filiales distintas. Un negocio regulado que aporta casi 90 millones de euros al año al ebitda del grupo español (apenas un 1% del total). De esta cifra, unos 62 millones de euros proceden de las redes de gas y entre 20 y 30 millones, de la actividad de suministro a los clientes finales, señalaba el banco.

En este sentido, Citi calcula que la ganancia de capital asociada a la transacción, por importe de 350 millones, puede implicar una mejora de 20 céntimos en términos de beneficio por acción.

La única compañía que ha mostrado públicamente su interés por el negocio de Gas Natural en Italia, es Italgas. Así lo manifestó recientemente el propio consejero delegado del grupo energético transalpino, Paolo Gallo, quien se mostró dispuesto a “ganar” la puja, tras estudiarlo “cuidadosamente”.

A principios de este año, la energética presidida por Isidro Fainé contrató a Rothschild para estudiar las distintas opciones existentes sobre sus activos en Italia “para maximizar la rentabilidad del negocio italiano”.

Poco tamaño

Por su parte, el consejero delegado de gas natural, Rafael Villaseca, señaló durante la presentación ante analistas de los resultados del primer trimestre, que “se presenta un momento de decidir si participamos en la consolidación en el país o si las circunstancias recomiendan no hacerlo y plantearnos la situación”.

Aunque los responsables del grupo han venido vacilando sobre la posibilidad de la venta definitiva de Italia, la decisión es ya firme. El mercado regulado italiano, que está inmerso en una reordenación de las redes de distribución de gas a través de su consolidación, resulta rentable (incluso más que el español) para Gas Natural.

El problema está en que el tamaño de ese negocio y su estructura es insuficiente para una empresa como Gas Natural Fenosa, que tiene ya importantes negocios en Latinoamérica y Asia, opina un experto. Además, el mercado energético italiano está muy fragmentado.

 

Endesa, en un supuesto punto de mira

Desde hace varias semanas, un rumor circula con más o menos intensidad: la posibilidad de que Gas Natural Fenosa pueda hacer una oferta por Endesa. De darse crédito a la explicación que apunta a que se trata de un deseo del Gobierno (Mariano Rajoy y Álvaro Nadal), la cuestión resulta asombrosa: el mismo partido que mantuvo una lucha furibunda contra la opa de Gas Natural sobre Endesa en 2005, la busca hoy para recuperar la españolidad perdida de la eléctrica propiedad de Enel.

Atendiendo a razones económicas, comprar la actual Endesa (sin sus activos internacionales, mucho carbón y aún pocas renovables) es una  operación que carece de sentido para Gas Natural, más dispuesta a desconcentrar su negocio en España.

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