Aviación

Así funcionará el avispero de drones en las ciudades europeas

La CE publica el borrador de las normas de tráfico aéreo hasta 150 metros de altura

Los aparatos podrán sortear obstáculos imprevistos o desviarse automáticamente para dejar paso a servicios policiales y de emergencia

drones
Operarios de Airbus preparan drones reconocedores de imágenes. AIRBUS
Bruselas / Madrid

Matriculados, con piloto registrado y dotados de un sistema que respete las geobarreras virtuales establecidas por motivos de seguridad o emergencia. Así será la miríada de drones que en muy poco tiempo, según la Comisión Europea, poblará el espacio aéreo hasta 150 metros de altura.

En 2019, como muy tarde, Bruselas quiere que esté en marcha el U-Space, un proyecto que pretende "facilitar cualquier tipo de misión, desde el despacho de paquetería, trabajos aéreos y operaciones de rescate hasta futuras aplicaciones más complejas como la movilidad urbana aérea". Según las estimaciones de Bruselas, el mercado de drones crecerá de forma importante en los próximos años alcanzando los 10.000 millones de euros en 2035.

"Necesitamos ser líderes y tener un mercado de servicios de drones seguro y funcionando en 2019", ha señalado hoy la comisaria europea de Transportes, Violeta Bulc, con motivo de la presentación del borrador del U-Space.

El objetivo es organizar el denso tráfico de drones con un modelo de control aéreo similar al de la aviación comercial, basado en un sistema de comunicación con el aparato muy automatizada que le permitirá volar con seguridad, evitar el choque con otros drones y sortear obstáculos imprevistos como la presencia de una grúa o el paso de un helicóptero de la policía.

El mercado de drones crecerá hasta alcanzar los 10.000 millones de euros en 2035, según las estimaciones de Bruselas

El plan se basa en tres principios esenciales: el registro obligatorio de los operadores de drones; la identificación electrónica de los aparatos; y la dotación del aparato con un software que le impide traspasar las llamadas geobarreras virtuales.

Preparación del vuelo

El documento ilustra el futuro funcionamiento del tráfico de drones con el envío de un paquete al centro de una ciudad desde una empresa situada a 30 kilómetros. El operador elige el aparato más adecuado para la misión y designa un controlador aéreo, que no lo pilotará pero supervisará su vuelo con el apoyo de un sistema muy automatizado.

El operador consulta toda la información disponible en el sistema de gestión de tráfico, como las condiciones meteorológicas o la densidad del tráfico prevista. El sistema vincula automáticamente la matrícula del dron con los detalles del vuelo programado, lo que permite prepararlo ante posibles imprevistos o designar su lugar de aterrizaje.

Solicitud de trayecto

El plan de vuelo debe cumplir todas las normas y requisitos del espacio aéreo (empezando por la disponibilidad). Si el plan no es compatible con otros vuelos ya solicitados, se le ofrece al operador la posibilidad de una ruta más larga o de llegar cinco minutos más tarde. Durante el vuelo, el dron emite su identificación, lo que permitirá su seguimiento.

En el aire

Una vez iniciado el vuelo, el dron dispone de un sistema que le permite detectar y evitar posibles obstáculos. Podria, por ejemplo, esquivar una bandada de pájaros o una grúa que no estaba localizada en el programa de vuelo.

Una vez en la ciudad, el dron entra en un espacio aún más imprevisible. Tal vez haya un accidente de tráfico y la policía bloquee parte del espacio aéreo para utilizar su propio dron. O se tope con un helicóptero-ambulancia que tendrá prioridad. El dron recibe toda la información de manera automática y adapta su ruta a esas circunstancias.

Aterrizaje

El sistema de control aéreo permite al dron llegar a su destino y despachar el paquete. El aparato está listo para su siguiente misión: revisar un tejado de un edificio que se encuentra a 500 metros.

La elaboración de este plan, encargado por la Comisión Europea, ha corrido a cargo de Sesar Ju, la empresa público-privada creada para modernizar la gestión del tráfico aéreo en Europa. Bruselas tiene prisa porque, según sus datos,  antes de 2020 el mercado mundial de drones aumentará un 42% en trabajos agrícolas de precisión; un 26% en el sector medios de comunicación; un 36% inspección y control de infraestructuras; y un 30% en actividades de ocio.

2.272 operadores de drones habilitados en España

En España, el número de empresas que operan drones no deja de crecer. Si el pasado 20 de diciembre, ascendían a 1.844 los habilitados por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), lo que suponía que se habían multiplicado por 30 desde febrero de 2015, a fecha de hoy ya son 2.272. Y la previsión de los expertos es que seguirá creciendo, dado que este tipo de aeronave no tripulada se está utilizando cada vez en más actividades económicas: infraestructuras, agricultura, logística, sector audiovisual, servicios de emergencia...

La legislación española actual prohíbe el uso de los drones en las inmediaciones de los aeropuertos, en un radio que varía entre los 8 y los 15 kilómetros en función básicamente del tamaño de la aeronave. Tampoco permite que vuelen sobre zonas urbanas y aglomeraciones de personas (una manifestación, un concierto al aire libre o una playa).

La AESA es quien habilita a los operadores de drones en España, pero solo a aquellos que utilizan aeronaves no tripuladas de menos de 250 kilos para fines profesionales. Los de mayor peso son regulados por el organismo europeo EASA, y las que son utilizadas para ocio no necesitan ningún tipo de permiso. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea es también la encargada de hacer las inspecciones a los operadores de drones para comprobar que cumplen la ley. Hasta final de 2016, había abierto 69 expedientes sancionadores y 60 habían sido sancionados con un total de 432.000 euros, la mayoría por volar en zonas no permitidas, por no ser operadores habilitados o no cumplir los requisitos que se exigen a las aeronaves.

Según el primer barómetro del sector de los drones elaborado por el portal ToDrone a finales de 2016, en España esta actividad es aún extremadamente fragmentada y volátil. El estudio muestra que el 93% de los operadores son pymes y autónomos y el 75% llevaba en el mercado menos de tres años y uno de cada tres aún no había cumplido un año de vida. Además, el 78% de los operadores no alcanza los 50.000 euros de facturación y solo el 2,4% de las empresas supera los cinco millones de euros. 

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