Inquietud entre los trabajadores de Popular ante la compra de Santander

Ana Botín da la bienvenida a los trabajadores a través de un correo electrónico

Goteo de clientes en las sucursales demandando más información

Oficina del Banco Popular en in Vilanova i la Geltru.
Oficina del Banco Popular en in Vilanova i la Geltru. AFP

Desde las 8.30 horas de la mañana y hasta las 14.30 horas, las más de 1.700 oficinas del grupo Banco Popular han abierto sus puertas con normalidad este miércoles. Apenas unos minutos antes, los empleados conocían la noticia: la entidad era intervenida por el FROB y la Junta Europea de Resolución y adjudicada a Santander por un euro.

"Los empleados éramos los que estábamos más nerviosos por lo que fuera a ocurrir, pero al menos ya sabemos con quién nos vamos a juntar", asegura un empleado de una sucursal cercana al estadio Santiago Bernabéu. Este comercial relata que desconocen qué ocurrirá ahora, puesto que la unión de ambas entidades genera solapamientos de oficinas, y recuerda que ya salieron del banco todos los empleados mayores de 58 años mediante prejubilaciones. Popular ejecutó un ERE de 2.592 trabajadores que finalizó en diciembre y se quedaron en la entidad unos 12.000.

La directora de la oficina de la calle Génova, situada enfrente de la sede nacional del PP, cuenta que la presidenta de Santander, Ana Botín, les ha remitido una carta de bienvenida a los trabajadores. "Hoy es el día de digerir, pero formamos parte de un gran grupo, que era la mejor opción de las muchas posibles", afirma. En su oficina, la normalidad domina el ambiente. Un profesional hace un ingreso abundante en metálico y otra señora espera pagar un recibo al Ayuntamiento de Madrid.

En la misiva, a la que ha tenido acceso Cinco Días, Botín reconoce el trabajo de los empleados de Popular y su liderazgo en el sector de las pymes. "Vuestro trabajo y esfuerzo diario han convertido a Banco Popular en líder en segmentos tan importantes para la economía española como la banca de pequeñas y medianas empresas, gracias a las relaciones de confianza que habéis construido con vuestros clientes", afirma.

La presidenta del banco cántabro les da la bienvenida a un "grupo financiero líder internacional, con una marca sólida y reconocida" cuyo equipo está formado por "190.000 personas". Botín traslada un mensaje de tranquilidad a los trabajadores y recuerda el lema del banco "sencillo, personal y justo".

Botín recuerda en su correo el liderazgo de Santander en número de clientes en España, al sumar 17 millones, superando así a CaixaBank. "Sumando nuestras fuerzas nos convertimos en el líder de la banca española. Todos tenemos una gran responsabilidad con los 4 millones de clientes de Banco Popular que desde hoy ya forman parte del Santander", afirma.

Carta de Ana Botín, presidenta de Santander, a los empleados de Popular.
Carta de Ana Botín, presidenta de Santander, a los empleados de Popular.

Los empleados relatan que la sucursal del barrio de El Viso no tiene una mayor afluencia que otros días. "No hay más movimiento que un día normal", señalan. Aunque este miércoles el teléfono del director no para de sonar para atender a accionistas preocupados por la pérdida de su dinero. "Los accionistas sí que están llamando porque se han enterado por la prensa", confiesa el director. "La peor parte se la han llevado los accionistas y los bonistas", explica otra empleada de la entidad. Varios comerciales aseguran que la mayoría de los trabajadores eran accionistas del banco. "Todos los que conozco, en mayor o menor medida, tenían participaciones", relata uno.

En la oficina del populoso barrio del Pilar, no había cola en el cajero automático este miércoles por la mañana, como sí ocurrió cuando rescataron otras entidades. Aunque dos señoras de mediana edad retiraban a las 10 de la mañana su dinero en la caja y cerraban las cuentas. Otro cliente preguntaba nervioso a los empleados qué ocurriría ahora. Esta sucursal, en la calle Melchor Fernández Almagro, está situada justo enfrente de una de Santander. "No puedo atenderos", señala la directora.

Un goteo constante de clientes entraba en la sucursal de la madrileña calle de Diego de León, ubicada a escasos 100 metros de la oficina de información del Opus Dei en España, en la perpendicular calle de Castelló. La Sindicatura de Accionistas, vinculada a la entidad religiosa, era el principal accionista del banco y retenía hasta ayer un 9,6% de las acciones, según los registros de Thomson Reuters del 25 de mayo. En la oficina, llena de carteles de Aliseda, la inmobiliaria de la entidad, muchos clientes preguntan a los comerciales por sus ahorros. 

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