Por qué la crisis política de Brasil inquieta a las empresas españolas

El escándalo que acorrala a Temer obstaculiza las reformas venía celebrando el mercado

Los analistas advierten del posible impacto en la incipiente recuperación de la economía

Manifestación en Río de Janeiro contra el presidente Michel Temer.
Manifestación en Río de Janeiro contra el presidente Michel Temer. Reuters

Brasil se ha convertido nuevamente en un polvorín político, con implicaciones que atraviesan el océano y han comenzado a despertar la preocupación del influyente grupo de empresas españolas con una fuerte presencia en el país. El grave escándalo de corrupción que implica al presidente Michel Temer amenaza, si no con descabalgarle directamente del puesto, con abrir una larga etapa de inestabilidad en el Gobierno del gigante latinoamericano, justo en el momento en que su economía comienza a remontar después de dos años de intensa recesión, la más profunda en la historia del país.

Y esta perspectiva ya ha hecho mella en la cotización de grandes valores del Ibex, como Santander, Mapfre o Telefónica, convirtiendo a Brasil en el principal foco de riesgo político para la Bolsa española, muy por delante de la posibilidad de elecciones anticipadas en Italia o de un resultado inesperado en los comicios británicos del 8 de junio, que estos días pasan de puntillas por el mercado español.

La enésima crisis política brasileña estalló el pasado 18 de mayo, cuando saltó a la luz una conversación privada entre el presidente y un poderoso empresario del país en la que quedaría patente cómo Temer le autoriza a seguir comprando el silencio de un diputado corrupto. El Tribunal Supremo ha puesto contra las cuerdas a Temer al abrirle una investigación por supuesta obstrucción a la justicia, lo que ha desatado la pérdida de apoyos en el frágil Gobierno de coalición brasileño. Y sin el suficiente respaldo político no saldrán adelante las reformas laboral y de pensiones puestas en marcha por el Ejecutivo de Temer, tan esperadas por los inversores, mientras crece la presión popular para que el presidente dimita y se convoquen elecciones, en medio de graves disturbios.

El escándalo político sacudió inmediatamente al mercado, en una jornada en la que el índice Bovespa cayó el 8,8%, en su peor sesión desde 2008, y en la que fue necesaria la suspensión de negociación ante la avalancha de ventas. La onda expansiva dejó pérdidas del 3,7% en Santander, cuya cotización acaba de recuperarse del susto, y del 4,6% en Mapfre.

“La reforma de pensiones y del mercado laboral podrían estar amenazadas. La confianza económica ha estado al alza en Brasil tras la revocación de la anterior presidenta y esto está ahora en riesgo”, señalan en Schroders.

En opinión de Schroders, la difícil situación política de Temer puede tener amplias consecuencias. “La reforma de pensiones y del mercado laboral, especialmente clave esta última, podrían estar amenazadas. La confianza económica ha estado al alza en Brasil tras la revocación de la anterior presidenta, Dilma Rousseff, y parecía haber una tentativa de recuperación en la actividad económica. Esto está ahora evidentemente en riesgo”, afirma Craig Bothamm, economista de mercados emergentes de Schroders.

“Cualquier reforma estructural puede quedar ahora en papel mojado. La economía se está estabilizando después de dos años de recesión, pero esta inestabilidad –que se transmite a través de una divisa más débil, un menor potencial para seguir rebajando los tipos de interés y una caída adicional en los ya de por sí deprimidos niveles de inversión– podría amenazarla”, añade Claudia Calich, gestora de deuda emergente de M&G.

La lectura que analistas e inversores hacen de la crisis política brasileña es, por tanto, que las reformas prometidas pueden quedar en saco roto, lo que añadirá volatilidad y altibajos al mercado brasileño. Sin embargo, no todo son malas noticias para Brasil.

El PIB del país ha crecido en el primer trimestre el 1% interanual, en el primer avance desde diciembre de 2014. La economía brasileña se hundió el 3,8% en 2015, su peor resultado en 25 años, y un 3,6% en 2016. El Banco de Brasil acaba de rebajar los tipos de interés en 100 puntos básicos, al 10,25%, en el sexto descenso consecutivo, hasta el menor nivel desde comienzos de 2014. Esta nueva rebaja, todo un alivio desde el frente económico para Temer, ha sido posible por el escenario de menor inflación.

La expectativa del Gobierno es que la inflación a final de año caiga al 4,5%, lo que permitiría un descenso de los tipos de interés al 8,5%. “La inflación se ha moderado fuertemente y estará cerca, o incluso por debajo, del objetivo del 4,5% en 2017 y 2018”, señala BBVA, que prevé que cierre este año en el 4,3%. “La moderación más fuerte de la inflación crea más margen para que se recorten los tipos de interés”, agrega el banco español, que augura una rebaja de tipos a final de año hasta el 8,25%. BBVA calcula para 2017 un crecimiento del PIB del 0,9% y del 1,8% para 2018. La incógnita surge a la hora de calibrar cuál será el impacto económico de la inestabilidad política, en una economía que empieza claramente a asentarse.

El PIB del país ha crecido en el primer trimestre el 1% interanual, en el primer avance desde diciembre de 2014. La economía brasileña se hundió el 3,8% en 2015, su peor resultado en 25 años, y un 3,6% en 2016.

“Nos gustan los fundamentales subyacentes de Brasil. El país sigue constituyendo una enorme economía con una clase media creciente de gran envergadura. Desafortunadamente, los fundamentales pueden resultar menos importantes a corto plazo, dado que la atención vuelve a centrarse en la situación política y las investigaciones en torno a la corrupción”, señalan desde la gestora Clearbridge, filial de la estadounidense Legg Mason.

En la gestora Columbia Threadneedle también advierten de que el caos político supondrá el retraso para la agenda reformista. “Aun así, es importante destacar que la economía brasileña está en una posición mucho más fuerte que en el pasado para afrontar periodos de recesión o volatilidad, conside_rando su elevado nivel de reservas (360.000 millones de dólares) y su baja dependencia de la deuda en divisa extranjera”, indica Ilan Furman, gestor del fondo Threadneedle Latin America.

Los expertos también apuntan al impacto que la crisis política puede tener en la cotización del real brasileño, que el día en que saltó el escándalo de corrupción en torno a Temer se depreció de manera rotunda, el 7,5%, hasta las 3,40 unidades por dólar, en el mayor derrumbe diario desde 1999. El real se ha estabilizado y ha recuperado posiciones hasta las 3,23 unidades, aunque el riesgo de depreciación continúa, lo que supondría menores ingresos para las empresas españolas con presencia en Brasil y que en el primer trimestre de este año ya habían disfrutado del efecto positivo en sus cuentas de la apreciación de la divisa brasileña. Nomura avisa de que la depreciación del real, con el consiguiente efecto en el alza de precios, puede ser un obstáculo para nuevas rebajas de tipos que sostengan el crecimiento.

Con Temer en el punto de mira de los inversores, Brasil asistirá el próximo martes a un nuevo capítulo de su deriva política. El Tribunal Superior Electoral inicia ese día una vista en la que decidir si inhabilita a Temer, junto con Rousseff, por haber financiado supuestamente de forma ilegal la campaña de 2014 en la que ambos comparecieron juntos. Apenas un año después de la destitución de Rousseff, promovida por el que fuera su vicepresidente, Michel Temer.

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