La inversión sondea los yacimientos de rentabilidad del futuro

Biomedicina, energía, seguridad informática o turismo son actividades de éxito garantizado

La inversión sondea los yacimientos de rentabilidad del futuro

El poder de la adivinación ha sido uno de los más apreciados en todas las civilizaciones, aunque siempre ha carecido de las virtudes de los atributos científicos. Pero cuando se trata de pronosticar el comportamiento de la inversión, los expertos han puesto a disposición de la sociedad cada vez más conocimientos y más herramientas para evitar las desviaciones indeseadas. Con un conocimiento poco más que básico sobre la sociedad global, no es complicado identificar qué tendencias seguirán las naciones en las próximas décadas y qué actividades económicas serán las más demandadas, aquellas en las que habrá más empleo cualificado o en las que los retornos de la inversión serán más estables y más generosos.

Además de la tecnología, que tendrá una presencia cada vez más intensa en la vida de la gente y en los procesos productivos de las empresas, y que lo hará a una velocidad cada vez más acelerada como comprobamos cada día, la demanda social será creciente en los servicios turísticos; en la generación y distribución de la energía; en la atención de los mayores en una sociedad mayoritariamente envejecida en los países occidentales; en el tratamiento de las aguas y de los residuos; en la seguridad cibernética; en la investigación biomédica; en la robótica industrial y doméstica; en la movilidad en las grandes ciudades.

Todas esas actividades cuentan ya ahora con empresas que exploran e investigan qué productos y servicios concretos tendrán una presencia masiva en la demanda de la gente, y esperan en el futuro rentabilizar sus apuestas inversoras. En el mercado financiero hay también ya fondos de inversión especializados que otean cada día el horizonte a la busca de esas empresas para tomar posiciones y sacar la máxima rentabilidad de esos yacimientos del futuro. Los retornos no estarán disponibles mañana; pero si se elabora una buena planificación de la inversión, y se dispone de la suficiente paciencia, y se asume un soportable grado de riesgo, pueden proporcionar sorpresas importantes en los próximos años. Hay que recordar que algunas de las gigantescas empresas tecnológicas cotizadas hoy, eran solo proyectos en un garaje hace veinte años.

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