¿Fondos como producto de negociación?

Se trata de vehículos de inversión idóneos a largo plazo, pero poco adecuados para hacer ‘trading’

¿Fondos como producto de negociación?

Aparte de BME, parece que hay otras entidades financieras que van a lanzar plataformas de negociación de fondos de inversión y van a cobrar comisiones por comprar y vender estos productos. Supongo que esperan ganar dinero con un número suficiente de compras y ventas que hagan ese negocio rentable, aunque también cobrarán a las gestoras por poder vender sus fondos en esas plataformas. Quizás sea la única persona que está extrañada por el repentino interés en el negocio operativo de este producto.

¿Por qué? Por varias razones. La primera, porque considero los fondos de inversión como vehículos idóneos de inversión a largo plazo y poco adecuados para hacer trading. La segunda, porque el principal y mayor canal de distribución de fondos son los bancos y que se hagan competencia con otro canal, me hace desconfiar; y la tercera, por el tipo de fondos en los que invierte mayoritariamente el inversor español: fondos mixtos y sobre todo conservadores, productos que no parecen los típicos para negociar.

Un fondo es poco eficaz como instrumento de inversión a corto plazo porque no sabes a qué precio vas a comprar o vender. Se suelen necesitar varios días para cambiar de uno a otro y las diferentes horas de corte para aceptar operaciones e incluso para hallar el valor liquidativo puede confundir a inversores que pretendan aprovechar oportunidades puntuales. Mi desconcierto es mayor cuando pienso que Lyxor ha sacado del mercado español los ETFs que replican índices distintos del español por falta de negociación. Los ETFs, que sí son productos idóneos para el trading, se dejan de listar en nuestro mercado porque no hay negocio. ¿Qué va hacer que se negocien los fondos?

Aparte de los inconvenientes operativos, los fondos de inversión ya tienen su comisión de gestión y de depósito. El que una plataforma cobre por comprar y vender –incluso por estar– incrementa los gastos del inversor. Es verdad que con MIFID II se lanzarán fondos con comisiones denominadas clases limpias, aquellas que no retroceden parte de su comisión a los asesores/distribuidores, y eso implicará que muchos de los fondos tengan comisiones más baratas. Sin embargo, algunos de los fondos de gestores más reconocidos y demandados no retroceden parte del gasto y su comisión de gestión no bajará.

Para la mayoría de los fondos, la entrada en vigor de la MIFID II supondrá comisiones de gestión más baratas. Eso debería ayudar a que el inversor español distinga lo que paga por cada servicio: gestión, asesoramiento y operativa. Por asesoramiento y por hacer operaciones, la mayoría de los inversores no pagaba. Esto debería redundar en una mayor calidad en la gestión y en el asesoramiento. En cuestiones operativas hay menos margen de mejora así que veremos si el nuevo coste es razonable.

En España, el patrimonio está mayoritariamente en fondos mixtos conservadores. Independientemente de que haya productos buenos, el inversor de esta clase de fondos no dibuja un perfil muy proclive a cambiar mucho de productos, salvo que le recomienden hacerlo. En un país con una mayoría de inversores poco acostumbrados a invertir en activos de riesgo y con una industria de fondos bancarizada (a la mayoría de los inversores los bancos les dan todos los servicios), me cuesta creer que esos inversores se van a poner a negociar fondos por propia iniciativa. Como ejemplo, hasta hace poco, el volumen de garantizados era extraordinario y más comparado con el patrimonio en este tipo de productos fuera de España.

Hay gestores españoles con merecida reputación que venden sus fondos a través de sus canales y no parecen dispuestos a pagar por estar en una plataforma que no sabemos si va a hacer recomendaciones o no. Los inversores que confían en ellos ya sabrán que pueden negociar sus fondos a través de canales donde no pagan por comprar y vender.

Finalmente, están los fondos de gestoras extranjeras que ya están en plataformas operativas dejando al distribuidor la potestad de cobrar comisión de suscripción o no. En estos fondos invierten normalmente inversores tras la recomendación de bancas privadas (de bancos o independientes), EAFIs, etc. Aunque un buen asesoramiento implica conocer al cliente, la selección de producto es también una parte importante del servicio y tener acceso a todas las gestoras amplía las posibilidades de encontrar esa calidad en la gestión. ¿Entrarán las gestoras extranjeras con sus fondos en las nuevas plataformas operativas? Las que se publicitan directamente hacia el cliente final, quizás sí. El resto dependerá de lo que les demanden las entidades que las distribuyen. Si las nuevas plataformas ofrecen algo mejor a distribuidoras y gestoras, ¿por qué no?

Marta Diaz-Bajo es socia-directora del departamento de Análisis de Fondos de atl Capital Gestión de Patrimonios.

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