Secretos de despacho

Felipao: “Siempre preferí una obra de arte a un Rolex”

Este artista trabaja casa, una pequeña estancia llena de pinturas

Arte
Felipe García-Bañón, 'Felipao', en su taller.

Abandonó una carrera profesional en el sector farmacéutico, en el que estuvo empleado durante 12 años. Hace casi una década que Felipe García-Bañón (Rabat, Marruecos, 47 años), licenciado en Empresariales y Económicas por Icade, hijo y nieto de diplomáticos, es conocido como Felipao, un artista de estilo pop, célebre sobre todo por su famoso bulldog francés, un perro que ha expuesto en países como México, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido o Hong Kong. Sus obras se encuentran en las colecciones privadas de Philippe Starck, el expresidente colombiano César Gaviria, la familia Koplowitz y la familia March, entre otras.

A pesar de que su vida profesional transcurrió en empresas como Bristol-Myers, Telecinco o Repsol, llegó un día en el que se planteó cambiar de vida: “No era feliz, me aburría, estaba desmotivado y tomé la decisión de dedicarme al arte, ambiente en el que ya me movía porque era coleccionista”. Recuerda que ahorró sus primeros sueldos, unos 1.800 euros, para comprarse una obra de Carlos Foradada. “Fue mi primer capricho; me decían: ‘Cómprate un Rolex’, pero preferí una obra de arte. Más tarde decidí convertir mi afición en mi profesión”.

Ahora su espacio de trabajo es su amplio piso del barrio de Salamanca, frente a la Embajada de Italia. Su luminoso salón está repleto de esculturas de su famoso perro, en vivos colores, del que asegura lleva vendidas 300 unidades, a partir de 1.500 euros cada uno, y del que solo piensa hacer una tirada de 500 piezas, una cifra que le recuerda algo que le decían en su familia: “Te lo he dicho 500 veces”. También le acompañan varios cuadros de su nueva actividad como pintor, donde trabaja en simetrías y colores ácidos. Recuerda que recientemente expuso en el Club Siglo XXI y vendió todas las piezas. “El mercado me ha aceptado muy bien; vieron que era una rara avis, que hacía perros pop, esculturas alegres...”, afirma.

El mercado me ha aceptado muy bien; vieron que era una rara avis, que hacía perros pop, esculturas alegres... Soy feliz


Ahora le reclaman las marcas para determinados proyectos artísticos, como Mini, Tag Heuer, Glenfiddich, eBay, Beefeater, Apodemia o Bulldog Gin. En 2012 creó su línea de decoración, Felipao at Home, un mobiliario led inspirado en sus esculturas de bulldogs.

Confiesa que en el mundo del arte es autodidacta, que aprendió a fundir y técnicas artísticas en cursos para aficionados, “aunque yo era muy creativo, ya que hacía cosas diferentes pero de manera inconsciente”. No echa de menos su anterior vida. “Soy feliz, incluso los lunes, ahora no tengo estrés posvacacional. Todo mi día me gusta y puedo vivir de lo que me gusta, que es el arte”. Para ello tuvo que tener clara la línea artística por la que se iba a inclinar. “Tenía que ser algo novedoso, único y con un precio razonable. Soy un artista con precios comedidos. Además, si lo que haces es bueno, se vende todo”.

El famoso bulldog francés de Felipao
El famoso bulldog francés de Felipao

Dice que es una persona metódica y ordenada. Lo cuenta mientras enseña un pequeño espacio de trabajo donde tiene ordenadas sus pinturas por colores y demás utensilios. “Tienes que ser muy metódico, me gusta trabajar de noche. Hay que tener en cuenta que el emprendedor es lo más solitario que existe”.

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