Presuntas intoxicaciones alimentarias

La patronal hotelera se planta ante las falsas demandas de turistas británicos

Litigará con los touroperadores ante la avalancha de denuncias

Calcula que el coste para los empresarios es de 60 millones al año

Las directivas de Cehat, las patronales turísticas y ABTA, tras la reunión celebrada esta mañana en Madrid.
Las directivas de Cehat, las patronales turísticas y ABTA, tras la reunión celebrada esta mañana en Madrid.

La paciencia se le ha acabado a la patronal hotelera Cehat. Desde principios de 2016 se empezaron a acumular en las mesas de los directores de hoteles en España cientos denuncias de turistas británicos por supuestas intoxicaciones alimentarias. Solo en Baleares las demandas presentadas han crecido un 700% en el último año. El coste anual para los hoteleros ronda los 60 millones de euros. 

En ese escenario, la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) ha trasladado en la reunión que ha mantenido esta mañana con los touroperadores británicos que no pagarán las reclamaciones falsas por presuntas intoxicaciones alimentarias y que tomarán medidas “contundentes” contra “la red delictiva” que está detrás. En el encuentro han estado presentes directivos de la patronal y de las las principales zonas afectadas (Baleares, Canarias, Costa del Sol y Benidorm/Costa Blanca) junto a responsables de la asociación británica de touroperadores (ABTA, por sus siglas en inglés).

Del comunicado emitido por Cehat tras la reunión se desprende el profundo nivel de desacuerdo. “Existe una red delictiva que se esconde tras un entramado de empresas y abogados para intentar estafar 60 millones de euros al año”, apuntaba en la nota. Así calcula que más del 90 % de las reclamaciones que recibe de los turoperadores son fraudulentas y suponen una estafa para los establecimientos hoteleros afectados. “Si fueran ciertas ya se habría decretado una alerta sanitaria mundial”, apunta en la nota. 

La estrategia tiene dos frentes. El primero es perseguir a los defraudadores siempre y cuando se tengan suficientes pruebas. La segunda es limitar la responsabilidad de los hoteleros y que los turistas solo puedan presentar la demanda si cuentan con un informe médico. El sistema británico es garantista y admite a trámite la demanda con la única presentación de una factura de una farmacia.

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