Copresidente de Confebus

Rafael Barbadillo: “La imagen que transmite el sector del autobús tiene que cambiar”

Insiste en el efecto que la política comercial del AVE tiene sobre este transporte

Confebus está presente en la feria FIAA, organizada por Ifema
Rafael Barbadillo, copresidente de Confebus

Desde 2014, Rafael Barbadillo representa los intereses del sector del transporte en autobús y autocar, primero desde la antigua Federación Española Empresarial de Transporte de Viajeros, Asintra, y ahora desde Confebus, resultado de la unión de Asintra y Fenebus. Un periodo sin duda complejo para este sector, en el que operan 3.500 empresas que dan empleo a 80.000 personas, según datos de la propia Confebus, que participa en una nueva edición de la Feria Internacional del Autobús y del Autocar, FIAA, organizada por Ifema. La aparición de nuevos métodos de transporte ligados a las nuevas tecnologías y la economía colaborativa o el descenso de tarifas llevado a cabo por Renfe en sus líneas de alta velocidad han sido algunos de los obstáculos a los que ha tenido que hacer frente en los últimos tiempos.

¿En qué situación se encuentra ahora el sector del autobús?

El sector se está viendo afectado de una forma positiva por la situación económica del país, con crecimientos económicos y de empleo positivos, algo a lo que esta actividad es muy sensible Si se incorporan medio millón más de personas al mercado laboral, muchas van a usar más el transporte publico, y además van a poder ganar dinero para consumir y plantearse viajar, por ejemplo, los fines de semana. En Semana Santa hubo datos positivos de viajeros, también en el puente de mayo en Madrid, según nos han trasladado los operadores. El sector se está comportando de manera positiva en cuanto a número de viajeros. Sin embargo, a diferencia de los otros segmentos, la larga distancia no acaba de arrancar, de tener un crecimiento estable. Acumula meses de caer, crecer, mantenerse estable... Dientes de sierra, pero sin crecimientos constantes.

¿A qué lo achacan?

No existe una causa concreta. Sí que es cierto que la percepción o la imagen que el sector ha transmitido en los últimos años tiene que cambiar, y estamos haciendo un esfuerzo por darle la vuelta a esa situación. Estamos cambiando las infraestructuras, como las estaciones, que necesitan una mayor renovación, porque muchas veces te bajas en un sitio que no está acorde con el resto del servicio. Eso hace que una experiencia agradable se convierta en un algo negativo. A esto se han unido las nuevas formas de movilidad y que la política comercial del ferrocarril ha variado en los últimos años. Desde febrero de 2014, el AVE inicia una política comercial agresiva y se mete en nuestro mercado. Y por tiempos de trayectos no podemos competir con él. Aunque el autobús tiene algo que el AVE no, y es su capilaridad, la capacidad de llegar a todo el territorio.

Las estaciones necesitan una mayor renovación: a veces no están acordes al resto del servicio

¿En qué aspectos están trabajando para mejorar esa imagen?

Los vehículos son lo principal. Ahora casi todos llevan wifi, y se está mejorando la conectividad para que no haya cortes dentro del autobús con los nuevos routers que van a bordo. Ahora todo el vehículo va conectado y funciona bien. Estamos montando sistemas de entretenimiento a bordo, con pantallas con selección de películas para el viaje, juegos, enchufes para cargar los móviles o cualquier otro dispositivo, algunos operadores incorporan catering... Se está mejorando mucho el servicio dentro de los vehículos, la comodidad del asiento, el espacio entre las piernas. Todo esto se añade a una nueva política comercial, con apps para la compra de billetes, un mayor uso de las redes sociales… Hay evolución en el sector, quizá nos habíamos quedado un poco atrasados. Claro que hay 3.500 operadores, y unos están más a la vanguardia que otros. Pero todos se están poniendo al día.

¿Les penaliza el estado de las carreteras?

Desde que España entró en la Unión Europea la red de carreteras ha tenido un desarrollo muy grande. Pero los ajustes presupuestarios de los últimos años, con el déficit de las cuentas, el crecimiento de la deuda, han hecho que las inversiones en el mantenimiento hayan decaído, lo que hace que en ciertos tramos su conservación no sea la mejor. Hay que hacer un esfuerzo para que el patrimonio viario se mantenga a la altura.

La justicia española le dio la razón a BlaBlaCar en la demanda interpuesta por Confebus, especificando que la app no es un servicio de transporte, como ustedes reclamaban. Hace unos días, el abogado general de la UE le dio la razón a los taxistas en su conflicto con Uber. ¿Cree que esto les ayuda en su litigio?

Tenemos recurrida la sentencia de BlaBlaCar, que es de primera instancia. Sí creemos que el razonamiento del abogado de la UE viene un poco a avalar las tesis que estábamos defendiendo, pero no deja de ser un informe, y habrá que esperar todavía a una sentencia definitiva. Uber Pop y BlaBlaCar tienen muchos aspectos en común, pero, como digo, es un tema recurrido y hasta que no haya sentencias firmes no habrá ninguna variación.

El sector también está pendiente de que se renueve la concesión, por parte del ministerio, de líneas de transporte regular cuya adjudicación lleva meses de retraso. ¿Cuándo esperan que se solucione esta problemática?

La historia es la historia y no la podemos cambiar. Teníamos una ley de ordenación de los transportes terrestres que databa de 1987, que tenía artículos que se han modificado y que abren la posibilidad de que las concesiones se hagan de otra manera. Poco a poco esto se va ordenando. Se está modificando el pliego porque ha cambiado el criterio del ministerio. Antes establecía que el precio estaba por encima del resto de condiciones, pero parece que ahora lo está cambiando para tener en cuenta otros elementos. Y esto hace que todo se ralentice.

¿La liberalización de las rutas no solucionaría este tipo de problemas?

Hay gente a favor y en contra del sistema concesional. Para mi el actual es un sistema sólido, que permite cubrir la totalidad del territorio. Cubrimos 8.000 poblaciones. ¿Qué pasaría si nos abrimos al mercado?Nos dedicaremos a los grandes tráficos, a las líneas donde hay más pasajeros y donde pueda haber un mayor interés económico para los grupos privados. En España tenemos 3.000 operadores, para la línea Madrid-Segovia ha habido más de 15 licitadores, por ejemplo. Hay operadores españoles y extranjeros, porque aquí puede venir cualquier operador de la UE a licitar. Hay bajada de tarifas, los contratos son de menor duración... Por la capacidad de la Administración para analizar las ofertas, el sistema no puede ir más rápido.

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