Los Salazar sueltan lastre y se desprenden de su última joya hotelera en Madrid

Venden el Gran Hotel Velázquez por 58 millones de euros

Cobrarán 400.000 euros por habitación, un precio por encima de mercado

Jesús Salazar, expresidente de SOS Cuétara.
Jesús Salazar, expresidente de SOS Cuétara.

La familia Salazar ha liquidado todo el patrimonio hotelero que tenía a través de Corporación Hispano Hotelera. Esta sociedad llegó a tener hasta cuatro inmuebles ubicados en pleno centro de Madrid y comenzó a desprenderse de ellos a partir de 2014 para hacer frente al pago de la multa y la fianza impuesta por la Audiencia Nacional contra tres de los hermanos, en especial sobre Jesús Salazar, por el desfalco realizado en Sos Cuétara, la actual Deoleo, durante una década.

El clan familiar perdió primero la gestión del Ada Palace, un cuatro estrellas con 81 habitaciones situado en la Gran Vía de Madrid, en mayo de 2014 como consecuencia del desahucio propiciado por el impago consecutivo de ocho meses del alquiler del inmueble. Cinco meses después vendieron el Hotel Asturias (al lado de la Puerta del Sol), un dos estrellas con 175 habitaciones, al grupo inversor Platinum Estates de Hong Kong por 35 millones de euros. En 2015 Hotusa, que ya gestionaba con anterioridad el inmueble, se hizo con la propiedad del hotel María Elena Palace, también a escasos metros de la Puerta del Sol. Posteriormente, la cadena presidida por Amancio López Seijás lo reconvirtió en el Eurostars Casa de la Lírica, un cuatro estrellas de 83 habitaciones.

La venta se frustó en 2016 por la falta de liquidez del comprador y el temor de la Justicia a un alzamiento de bienes

El último que quedaba por vender era la joya de la corona: el Gran Hotel Velázquez, un cuatro estrellas situado en plena milla de oro madrileña con 142 habitaciones. La operación estuvo a punto de cerrarse durante el verano pasado. El grupo Didra, pilotado por la familia Ardid Villoslada, conocida por la promoción de urbanizaciones de lujo en el norte de Madrid, hizo una oferta formal para la compra por un importe cercano a los 60 millones de euros. Esta familia, que tiene registrados la mayor parte de sus activos a través de dos sociedades dedicadas al alquiler inmobiliario, abrió en 2014 una mercantil dedicada al negocio hotelero. Esta declaró unos ingresos de 992.000 euros en ese ejercicio, aunque obtuvo unas pérdidas de 67.000 euros, según los últimos datos presentados ante el registro mercantil.

La compra del Hotel Gran Velázquez quedó suspendida en 2016 por dos motivos, según fuentes conocedoras de la misma. El primero fue que Didra no disponía del dinero suficiente para culminar la operación. La idea del comprador era realizar una reforma integral de un hotel muy deteriorado y con un aspecto antiguo. Para ello le hacían falta un mínimo de 20 millones de euros, según esas fuentes.El segundo fue la actuación de la Audiencia Nacional paralizando la operación ante la posibilidad de que se produjera un delito de alzamiento de bienes con la venta del inmueble, con lo que se podría dificultar el cobro de las deudas pendientes por parte de los acreedores en el caso de Sos Cuétara.

El nuevo propietario cerrará en julio y acometerá una reforma de 18 meses para convertirlo en un cinco estrellas

Esas mismas fuentes apuntan a que ambos temores se habrían disipado y que la operación se habría cerrado la pasada semana. El precio de compra se situaría en torno a los 58 millones de euros, lo que supondría una media de 400.000 euros por habitación. Una operación redonda para el vendedor, ya que el precio, según los analistas consultados por este periódico, está por encima de mercado. Los planes de Didra pasarían por cerrar en julio y acometer una reforma del inmueble para convertirlo en un cinco estrellas, lo que le llevará un año y medio de tiempo e implicará una rebaja en el número de habitaciones.

A la espera de que se haga pública la operación en los próximos días, el patrimonio hotelero de la sociedad presidida por la familia Salazar se habría reducido al Hotel Osuna, situado en las afueras de la capital, muy cerca del aeropuerto y del recinto ferial Ifema. Se trata de un inmueble de cuatro estrellas, con 169 habitaciones, sobre el que pesan garantías hipotecarias por valor de 10 millones de euros.

Hoteles de cinco estrellas: cinco ventas en cuatro años

Junio de 2013: El fondo catarí Qatari Diara culminó la compra del Hotel W de Barcelona, un cinco estrellas de 473 habitaciones situado a pie de playa y diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, por un importe cercano a los 200 millones de euros.

Mayo de 2014: Katara Hospitality, sociedad hotelera controlada por el fondo soberano de Qatar, formalizó en esa fecha la compra del Hotel InterContinental de Madrid, finalmente valorado en 70 millones de euros.

Mayo de 2015: El Hotel Ritz de Madrid se vende al grupo saudí Olayan, que concurrió a este proceso en alianza con la cadena hotelera Mandarín con una oferta de 130 millones de euros. Los vendedores fueron Omega Capital, el vehículo inversor de Alicia Koplowitz, y Belmond, otra sociedad conocida anteriormente como Orient-Express.

Diciembre de 2015: El fondo soberano de Omán compra el Hilton de Barcelona, situado en la Avenida Diagonal con 289 habitaciones, por 60 millones. El anterior propietario (Westmont Hospitality) cierra la operación con unas plusvalías cercanas al 50% del precio que pagó (40 millones).

Marzo de 2016: El grupo turco Dogus, un holding con intereses en banca, automoción, construcción, se hizo con el hotel Villa Magna de Madrid por 180 millones de euros. La operación se cerró meses después de que se frustara la compra por parte de Jaime Gilinski, la segunda fortuna de Colombia.

Normas