Una docente del centro madrileño Arte Diez, durante una clase.
Una docente del centro madrileño Arte Diez, durante una clase.

Al universitario también le seduce la FP

La especialización, la digitalización, la necesidad de reciclaje y el menor coste popularizan la formación profesional

Los prejuicios sobre la formación profesional han desaparecido del todo. Ahora los ciclos formativos están resultando ser un imán incluso para los titulados universitarios que quieren ampliar o mejorar su empleabilidad. Son mucho más baratos que un máster si se realizan en un centro público; dotan de una mayor especialización —que es lo que buscan las empresas hoy— y, lo que es más importante, absorben casi el 30% de las ofertas de empleo que se generan en España, confirman en Adecco e Infoempleo.

En los últimos cinco años, en España el número de alumnos de formación profesional ha crecido más del 40% y una gran parte de ellos son universitarios que han acabado una licenciatura y optan por hacer un ciclo de grado superior (o incluso medio), pero también son utilizados por muchos estudiantes como medio de acceder a titulaciones a las que no han podido ingresar por la nota de corte exigida en la PAU (prueba de acceso a la universidad), o como reciclaje para los desempleados que quieren entrar de nuevo al mercado laboral.

Se forman perfiles más completos para la empresa, ya que en muchas carreras hay áreas que solo se tocan de refilón

“Los cambios tecnológicos son continuos, y las empresas necesitan trabajadores que se adapten a ellos”, dice María Fernández Galván, responsable de ciclos formativos de ESNE (Escuela de Diseño, Innovación y Tecnología), que cuenta entre sus alumnos con titulados en Arquitectura Técnica o Ingeniería en Telecomunicaciones.

Estos ciclos “especializan a los profesionales para los nuevos puestos que está generando el mundo digital”, asegura Alejandro Méndez, asistente de marketing del Instituto Europeo de Diseño, que imparte siete ciclos formativos de grado superior, tres de ellos digitales, en Barcelona, y otros siete en ciudades italianas. Y puntualiza: “Su éxito radica en que forma perfiles más completos para la empresa, ya que en muchas carreras hay áreas que solo se tocan de refilón, como la fotografía o el diseño en bellas artes”.

Hasta en Jesuitas Educación, en su alianza con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en la formación profesional, han apostado por los ciclos formativos online “disruptivos, de calidad, la nueva FP”, como la denominan. Este centro imparte actualmente ocho, entre ellos, el de desarrollo de webs, para atender la demanda.

Actualmente entornos virtuales e interactivos, aplicaciones web, diseño digital gráfico, de producto, apps y animación en 3D son algunos de los programas preferidos por los estudiantes y también son los más buscados en las empresas, tan solo por detrás de administración y finanzas, aún a la cabeza.

Digitales con más salida laboral

La animación en 3D, juegos y entornos interactivos se ha coronado como el descubrimiento estrella de los últimos dos años. Muy pocos centros públicos los imparten, en Madrid apenas tres (entre otros, el Centro de Puerta Bonita). Su coste por año en los privados supera los 5.000 euros. Lo imparten en ESNE, el Instituto Europeo de Diseño y CEU Instituto Superior de Estudios Profesionales, entre otros.

El desarrollo de páginas web ya es una realidad en cuanto a la empleabilidad. Se puede estudiar en iFP en formación profesional, ITMD Instituto Tecnológico o, de forma online, en UOC FP Jesuitas y varios institutos públicos, muchos de ellos en Cataluña. Otros perfiles demandados son: desarrollo de apps multiplataforma, videojuegos y ocio digital, patronaje y moda, diseño gráfico interactivo y para gráfica impresa, diseño de producto, administración de sistemas, informática y bioinformática.

Hoy en día, “todo el desarrollo de los proyectos es digital”, explica Tránsito del Cerro, directora de la escuela Arte Diez, centro que imparte Enseñanzas Profesionales de Artes Plásticas y Diseño, equivalentes al grado superior. Precisamente en este centro, que dispone de varias familias de diseño (producto, gráfico, moda e interiores), “el 50% de la formación es digital, pero con una fuerte base artística”, añade Del Cerro.

Arte Diez cuenta con algo más de 300 plazas al año y en 2016 recibió más de 2.000 solicitudes para cursar alguno de sus ciclos, cuyo precio por curso (son dos) es de 400 euros, “aunque siempre se puede intentar acceder a una beca del Ministerio de Educación”, sugiere Del Cerro. Este centro tiene convenios con más de 800 empresas de todos los sectores para realizar las prácticas.

Los ciclos formativos impartidos en los centros o institutos públicos eran gratuitos hasta hace tres años, cuando el exministro de Educación José Ignacio Wert puso en marcha una reforma educativa introduciendo también tasas de matrícula, que dependen de la rama y del centro.

Realidad virtual

Muy diferentes son los precios de los centros privados, que pueden llegar a costar los 6.000 euros por curso en programas como los de animación. Una de las causas que explican su precio es que existen pocos centros públicos que lo impartan, “porque la falta de preparación de los profesores al estar encuadrados en una FP general, de imagen y sonido, hace difícil su implementación”, afirma Fernández Galván.

Informática e Internet son los sectores que actualmente más técnicos en FP están demandando, asegura Estibaliz Aranguren, directora académica del Grupo Implika. Otras áreas, como la realidad virtual, están despuntando como una sólida salida profesional teniendo en cuenta que en 2020 se espera que llegue a un volumen de negocio de 2.500 millones de euros.

Más de lo mismo está ocurriendo con la animación, una de las preferidas por los alumnos. Aranguren estima que este sector puede generar este año unos 21.000 puestos de trabajo, teniendo en cuenta que su facturación alcanzará casi los 900 millones de euros en 2017.

Empresas tecnológicas, como productoras audiovisuales y de software, comercio electrónico, agencias de diseño, firmas de videojuegos, pero también estudios de arquitectura, industrias, consultorías, constructoras o incluso empresas de textil son las compañías que buscan este tipo de profesionales.

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