No al nacionalismo financiero, sí a la vigilancia y la prudencia

El reto para los accionistas mayoritarios pasa por asegurar la continuidad de Abertis

La cúpula de Abertis en la junta General de la compañía, el pasado abril.
La cúpula de Abertis en la junta General de la compañía, el pasado abril.

Atlantia dio ayer el pistoletazo de salida a su anunciada OPA sobre Abertis. Ofrece 16.340 millones por el 100%. La compañía de los Benetton ofrece a los accionistas de la española cobrar bien en efectivo –a 16,5 euros por acción–, bien en acciones especiales, o en una combinación de ambas opciones.

Las condiciones de la OPA de Atlantia no son muy ventajosas para los accionistas de la española, si se tiene en cuenta que Abertis cerró el viernes a 16,45 euros por acción y que el precio que se ofrece es solo de 16,50 por título. Pese a que el grupo italiano argumenta que su propuesta supone una prima del 20% sobre la cotización media de la acción en los últimos seis meses, ese porcentaje se minimiza si se compara con el precio al que cerró la acción el último día antes del anuncio, e incluso ayer mismo. Tampoco las acciones especiales que ofrece la italiana como alternativa al efectivo –o combinable con este– son un caramelo: están sujetas a un compromiso de permanencia hasta el 15 de febrero de 2019, lo que las asemeja más a un pagaré que a una acción. El gancho está en la política de dividendos, donde la italiana quiere llegar a un pay out del 90%, y en la integración de proyectos concesionales por 26.000 millones de euros.

Con todos estos detalles sobre la mesa, resulta clave garantizar los derechos y la información de los accionistas minoritarios en una operación de la que, tal y como está planteada, apenas reciben más de lo que se puede obtener en el mercado. En el caso de los mayoritarios –CaixaBank, con un 22%– el reto supone asegurar que la OPA resulte equilibrada y garantice la continuidad de Abertis. Pese a que el nacionalismo financiero no es un camino económicamente ventajoso en un mundo globalizado, no está de más recordar que Italia no tiene un expediente impecable en este ámbito. El intento, en 2006, de Abertis de lanzar una OPA sobre Atlantia (antigua Autostrade) no prosperó por la intervención del Gobierno italiano. Y existe el precedente de una operación de una gran compañía italiana sobre una española que terminó en el cuasivaciado de esta última. La prudencia, ahora y siempre, es una de las claves para acertar.

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