Deudas

Justicia reclama una nueva reforma de la ley concursal

Pide cambios en la ley de Segunda Oportunidad

Exige una salida equilibrada para los deudores que se quedan sin bienes

El Ministerio de Justicia no está contento con el funcionamiento de la ley concursal o de la ley de segunda oportunidad, en vigor desde finales de 2014 y principios de 2015, para tratar de dar una salida alternativa al cierre a las empresas ahogadas por las deudas. Así lo apuntó ayer Julio Fuentes, coordinador de la Unidad de Derecho concursal, Arbitraje y Mediación del Ministerio de Justicia, que consideró como imprescindible una reforma de ambas para que cumplan el propósito para el que fueron creadas. “La segunda oportunidad es necesaria reformarla por el impacto social que tiene”, apuntó Fuentes a Cinco Días tras su intervención en el II Encuentro Internacional Reestructuración e Insolvencia. En su opinión, el actual sistema no distingue adecuadamente el grado de culpa de cada parte, si hay buena o mala fe en ese endeudamiento o si el acreedor ha cumplido sus deberes a la hora de analizar a quién le presta el dinero. “Compartimos lo que ha dicho la UE que hay situaciones en las que la gente quedaba entrampada por muchos años”, señala.

Otro de los apartados de la ley que no está funcionando es la resolución de los concursos de grandes deudores. “Sin querer poner en peligro el principio de que el deudor responde con todos sus bienes, hay que valorar la buena fe y buscar un sistema de salida de esa situación, que no puede durar tanto. Puede haber quitas o esperas, pero en cualquier caso habría que exigirles un mayor sacrificio a los acreedores. No tiene sentido que a quién se le ha liquidado por completo su patrimonio todavía siga debiendo cuando no le queda nada. Habría que buscar una salida para que esa persona se recupere y no vaya a la economía sumergida”, recalca.

Una salida que, sin embargo, se antoja difícil por la situación de minoría del PP. “Creo que la segunda oportunidad suscitaría un acuerdo político. La experiencia de la última legislatura de Zapatero, en la que se cambió la ley Concursal, es un ejemplo. Cuando son cuestiones de Estado, los grandes partidos aprenden, saben ponerse de acuerdo y saben introducir mejoras”.

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