Francia, el día después

Bruselas acucia a Macron para que concrete cuanto antes su impulso a la UE

Las instituciones europeas instan a Macron a complementar la Unión Monetaria Europea

París le ha recibido con una manifestación en defensa de las conquistas sociales

Manifestantes en París hoy lunes 8 de mayo.
Manifestantes en París hoy lunes 8 de mayo. AFP

Al presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, le esperan 100 días de gracia como a todos los nuevos gobernantes, pero también una avalancha de peticiones para que ejecute cuanto antes su ambicioso plan de reformas a nivel nacional y europeo.

Este lunes, con las papeletas todavía calientes, Bruselas acució al sucesor de François Hollande para que explote su poderoso mandato electoral (el domingo derrotó a Marine Le Pen con el 66% de los votos) a favor de la integración europea.

Las demandas al nuevo inquilino del Elíseo abarcan desde la necesidad de completar la Unión Monetaria Europea, proyecto imprescindible para preservar el euro pero empantanado por la falta de entendimiento entre París y Berlín, al blindaje de las fronteras con una política de migración mucho más dura.

“Francia es esencia para Europa, al igual que Europa lo es para Francia”, señaló el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en su carta de felicitación al nuevo presidente galo.

El comisario europeo de Economía, el socialista francés Pierre Moscovici, aseguró que “Macron tiene ahora un mandato para proponer a sus socios europeos una mayor integración en la UE y, sobre todo, en la zona euro”. Moscovici, al igual que Macron, considera que la zona euro corre riesgo de colapso en el plazo de una década si no avanza hacia una unión fiscal y política más estrecha.

Desde el Partido Popular Europeo (PPE) se pone también el énfasis en la agenda de seguridad y de migración del futuro Gobierno francés y se reclama a Macron que establezca una entente constructiva con Berlín.

“La cuenta atrás, presidente Macron, empieza desde el primer día de su mandato”, señaló Mikulás Dzurinda, presidente de la fundación Wilfried Martens del PPE. Ese grupo de estudios advierte que “si no se toman medidas claras y se adoptan reformas valientes, la situación empeorará en Europa y en las próximas elecciones presidenciales francesas [en 2022], Marine Le Pen podría arrasar”.

Los liberales europeos, que se perfilan como la teórica familia política del movimiento ¡En Marcha! de Macron, coinciden que la batalla todavía no ha terminado. “El populismo sufrió el domingo un gran derrota pero la tarea no ha concluido y no hay motivos para la complacencia”, afirmó el eurodiputado y líder de grupo Liberal, Guy Verhofstadt.

Los gobiernos liderados por liberales en Holanda (en funciones) y Bélgica también se apresuraron a tender la mano a París para formar una alianza reformista en el seno de la UE. El primer ministro belga, el liberal Charles Michel, propone a Macron una reunión lo antes posible “para formalizar propuestas concretas que permitan consolidar y reforzar el proyecto europeo”.

Desde la Comisión Europea, su presidente, Jean-Claude Juncker, se apresuró en recordar las tareas pendientes de París. “Con Francia, tenemos un problema particular: los franceses gastan demasiado dinero y gastan demasiado en las partidas equivocadas. Esto no va a funcionar a largo plazo”, afirmó para insistir además en la necesidad de aplicar reformas económicas que busquen no solo la consolidación fiscal sino también el crecimiento.

Dudas en las patronales

La acogida al triunfo de Macron fue más cauta entre las filas del sector privado, donde todavía se duda sobre la capacidad que tendrá el nuevo presidente para avanzar en la liberalización y la flexibilización laboral en un país tan combativo sindicalmente como Francia y con una Asamblea legislativa previsiblemente fragmentada tras las elecciones del 11 y 18 de junio.

Aun así, la patronal europea, BusinessEurope, interpreta que “el voto claro y contundente en uno de los mayores países fundadores de la UE abre la puerta para hacer avanzar el proyecto europeo”.

La victoria del socioliberal ha sido contestada desde las calles. El presidente elector francés afrontó su primera manifestación, en la que los manifestantes le alertaron que las conquistas sociales “no se tocan”. La marcha, en la que se dieron cita un millar de personas, criticó las políticas liberales de Macron, como su propuesta de reforma laboral, que incluiría un límite para las indemnizaciones por despido decretadas por la justicia.

Moody’s ve positiva la agenda de Macron

La agencia de calificación de riesgos considera que el programa permitirá “mejorar” el crecimiento a medio plazo, mientras se continúa con el “gradual proceso de consolidación de la deuda”.

Alerta, eso sí, que el resultado de los comicios legislativos será crucial para saber si el nuevo presidente podrá “cumplir o no” con sus planes. Moody’s alerta que la deuda pública gala se sitúa entorno al 100% del PIB y que es “poco probable” que se reduzca sustancialmente antes del final de esta década.

S&P, por su parte, destacó ayer que el triunfo de Emmanuel Macron “no tendrá impacto” en la calificación de Francia. La agencia de calificación modificó a finales de 2016 la perspectiva del país de negativa a estable.

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