Bolsa de Londres, en el distrito financiero.
Bolsa de Londres, en el distrito financiero.

Londres podría tropezar con Aramco

Crear una categoría 'ad hoc' para que cotice agradaría a la petrolera saudí

Protegería a los inversores pero perjudicaría la reputación de su Bolsa

Diluir el petróleo es una idea pésima, pero la Bolsa de Londres está trabajando en la creación de una nueva categoría de salida a Bolsa para acomodar a la gigantesca productora de crudo saudí Aramco. Así, está explorando la fina línea entre obtener ganancias, agradar a la realeza saudí y chamuscar la reputación de la ciudad.

Las compañías que cotizan en Londres pueden optar por las opciones premium y estándar. Para acceder a la premium, Aramco tendría que permitir que los inversores minoritarios votaran consejeros independientes y aprobaran las transacciones entre la compañía y su accionista mayoritario, el Gobierno saudí. Es probable que le resulte inaceptable. Pero la opción estándar relegaría a la petrolera más grande del mundo junto con grupos británicos de mediana capitalización y empresas extranjeras familiares.

Algunos aceptan las reglas, y otros se van a otra parte. El activista Bill Ackman ha modificado el gobierno de su compañía, Pershing Square Holdings, para acceder a la opción premium, y ser de ese modo elegible para los índices de referencia FTSE. La china Alibaba optó por Nueva York en 2014 cuando Hong Kong y Londres no toleraron su peculiar gobernanza. Aramco, que según sus propietarios vale 1,8 billones de euros, está en una liga política y financiera diferente.

El apaño obvio sería crear una nueva categoría con los mismos requisitos básicos pero un nombre más atractivo, como “internacional”. Después de todo, a la realeza saudí le importan los títulos. Eso permitiría a los inversores evitarla si no se sienten adecuadamente protegidos. Por el contrario, flexibilizar la opción premium para incluir empresas con prácticas no premium empeoraría todo el mercado.

Los grandes inversores insistirán en que se respeten las normas. Hay cierta hipocresía, sin embargo, ya que muchos van a terminar comprando Aramco allá donde cotice. Lo que realmente importa es que las empresas que cotizan en Londres deberían disfrutar de un menor coste de capital, en parte porque las instituciones del mercado son más rigurosas y menos dependientes de los caprichos de los poderosos. Lo que gana Aramco en estatus con un cambio a medida lo pierde Londres.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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