Personalizado, conectado y digital, así será el gimnasio del futuro

Las máquinas sabrán qué ha hecho el usuario durante el día

Recomendará un ejercicio u otro según el estado de ánimo

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A la izquierda, máquina de musculación que reconoce al usuario y se amolda a él. Al fondo, bicicleta estática y pantalla inmersiva.

Esta noche no ha descansado del todo bien, tiene una contractura en la espalda y al correr para no perder el autobús ha notado una leve molestia en la pierna. No apetece hacer deporte hoy. Pero estas excusas tienen los días contados, ya que de aquí a algo más de cinco años el gimnasio del futuro estará definitivamente instalado en todos los centros deportivos. Al menos eso creen desde las consultoras Management around Sports (MAS) y BinaryKnowledge_, que presentaron ayer las innovaciones y herramientas con las que contarán los gimnasios del futuro.

“Nos dirigimos hacia una transformación total, en la que el gimnasio se convertirá en el centro de referencia del deporte, pero no en el único espacio clave”, explicó Marcos Eguillor, profesor del IE Business School y socio director de BinaryKnowledge_. Es decir, todos los hábitos, movimientos e imprevistos del usuario, durante las 24 horas del día, marcarán el ritmo y los ejercicios del entrenamiento. “Hoy, salvo los deportistas más exigentes, que controlan su horario, tareas y dieta, la mayoría de la gente tiene una rutina deportiva que cumple durante las dos o tres horas semanales en las que pisa un gimnasio. Lo que se hace el resto del tiempo no importa”. Los centros del futuro, sin embargo, conocerán lo que el usuario ha hecho en todo momento, dentro y fuera del club, ya que todo estará interconectado.

De este modo, el entrenamiento se enfocará de una manera u otra, “según el estado de forma, las ganas, el cansancio acumulado o los objetivos marcados, con máquinas que reconozcan a cada deportista y que amolden los ejercicios a su condición física”, añadió la consejera delegada de MAS, María Ángeles de Santiago. Así, además de tender a una personalización absoluta del ejercicio según cada persona, también podrán evitarse situaciones de riesgo y lesiones causadas por el sobreesfuerzo o una mala combinación de tareas. Todo esto será posible, apuntó De Santiago, “gracias a los wearables que acompañen a los clientes o a los chips que lleven insertados en su cuerpo”.

Atrás quedan, por lo tanto, las sesiones de fitness o crossfit en grupo, en las que todos los usuarios realizan los mismos ejercicios. Lejos quedan también las rutinas aburridas en las que se dan golpes al aire en una clase de body combat o se mira una pared mientras se pedalea. “Mediante la tecnología 3D y la realidad aumentada se llevará a los ciclistas por rutas de todo el mundo, a los luchadores a pelear contra marcianos y a los amantes del yoga a poder meditar sobre el Everest”. Todo para mejorar la experiencia del usuario, mediante un espacio inmersivo que potencie además su forma física”, señaló Eguillor, que habló también de varias mejoras, como taquillas inteligentes sin llave o duchas que se amoldan a la piel del cliente.

Esta revolución también tendrá consecuencias en los profesionales de los centros deportivos. “Los gimnasios se convertirán en una pata más de los centros de salud, ya que contarán con información relativa a la dieta, la nutrición o cardiología de los deportistas”, explicó Eguillor, quien enfatizó en que la tecnología no destruirá puestos de trabajo, sino que llevará a los recintos deportivos a una nueva dimensión. A ello se le suma la aparición de nuevos perfiles. “Nosotros hablamos ya del chief digital trainer”.

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