La sanidad privada pide paso ante el envejecimiento de la población

La Fundación IDIS reclama la vuelta de los incentivos fiscales como ayuda a la descarga del Sistema Nacional de Salud

Los centros hospitalarios de gestión mixta reivindicanlos resultados y su buena reputación entre los pacientes

seguros salud

La sanidad privada goza de buena salud. Así lo reflejan los números que presentó la Fundación IDIS (entidad que agrupa a las principales empresas privadas del sector) hace algunas semanas en su informe anual. Y lo complementan los últimos datos de la OCDE, donde se plasma que España dedicó más del 9% de su PIB al gasto sanitario en 2015 y se acerca al 9,9% de media de la UE.

“Este crecimiento, desde luego, viene motivado por el aumento del sector sanitario privado, que crece, en relación al gasto total, más del 1%. Por su parte, el público ha reducido su peso respecto al total en similar proporción”, recalcan desde la fundación.

Esade calcula que en 2025 necesitaremos entre 32.000 y 48.000 millones de euros más para sanidad

Hay otras cifras que indican esta escalada. Según datos de ICEA, en España hay 11 millones de asegurados. Un 3,4% más que en 2015 que “contribuyen a la descarga y al ahorro del sistema público, ya que, al tratarse de un modelo de doble aseguramiento, los ciudadanos que cuentan con un seguro privado no consumen, o lo hacen solo en parte, recursos de la sanidad pública”, opina Manuel Vilches, director general de la Fundación IDIS y gerente del Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

En base a esto, los principales actores del sector de la sanidad privada en España calculan que “el ahorro producido por un paciente que usa exclusivamente el sistema privado es de 1.134 euros al año (no incluye el gasto farmacéutico ni el gasto destinado a mutualidades de funcionarios), al no utilizar ningún tipo de recurso de la sanidad pública”.

“En el caso de un paciente que realiza un uso mixto de la sanidad, utilizando, por tanto, los servicios públicos y privados a conveniencia, estimamos que ahorra 573 euros”, añaden. Cabe destacar que más del 20% de la población española recurre asiduamente a los servicios y centros de atención privada.

La cifra

42% de hospitales privados, 190 en total, tiene algún tipo de conciertocon la Administración pública

Pero ¿qué es lo que hace huir al paciente en busca de una atención de pago para su salud? “Principalmente, quiere que le atiendan rápido y bien, que es lo que queremos, en definitiva, todos”, contesta Vilches. “Las listas de espera en el sistema público, que en ocasiones pueden llegar a ser de meses o años, son la principal causa para el trasvase al otro modelo”, apunta el director.

Está claro que nuestro país se tiene que enfrentar al reto de atender sanitariamente a una población envejecida, que cada vez necesita más cuidados, lo que, traducido en gasto, es difícil de asumir. De hecho, un reciente informe de Esade calcula que en 2025 necesitaremos entre 32.000 y 48.000 millones de euros más para este fin, el doble que en la actualidad.

“En base a esto, nosotros creemos que es posible y necesario un modelo de convivencia. Tenemos una red de 452 hospitales privados que, además, trabajan en un mercado competitivo y se esfuerzan por liderar en áreas específicas. ¿No sería más ético usar todos los recursos posibles para que los pacientes sean atendidos por igual?”, se pregunta Vilches.

Buscando soluciones

Existen modelos sanitarios de éxito fuera de nuestras fronteras, en los que la fórmula mixta ya funciona desde hace tiempo: “Sin ir muy lejos, en Holanda se utilizan todos los recursos médicos disponibles para agilizar las listas de espera”, ejemplifica el experto.

El director de la fundación asevera que “somos el único país de Europa donde los médicos son funcionarios y tienen pocos incentivos laborales, sin casi reconocimiento ni competencia”. Añade también que “desde IDIS trasladamos al Ministerio de Sanidad la necesidad de, por ejemplo, incentivar de forma fiscal el pago de un seguro de salud”.

De hecho, algunos estudios ya avalan los beneficios y el ahorro para las arcas del Estado. Con esta propuesta, “nadie dejaría de pagar su aportación a la pública, pero descargaría su afluencia”, cree.

Está claro que algo se ha hecho mal en lo que se refiere a modelos mixtos de gestión sanitaria en España. En estos momentos se sabe que la reversión de las concesiones en la Comunidad Valenciana es real y que, pronto, el Hospital de Alzira, gestionado hasta ahora por la compañía Ribera Salud, volverá a manos públicas.

A juicio de la Plataforma de Defensa de la Sanidad Pública, que agrupa a diversas entidades sociales, sindicatos y partidos políticos, “el modelo Alzira de concesión privada no ha mejorado la gestión de los servicios públicos sanitarios, creando en muchos casos desigualdades de atención entre la población y restringiendo recursos necesarios, todo ello para aumentar los beneficios económicos de las empresas”, dicen.

Los detractores arguyen que la colaboración público-privada no evidenciala eficiencia y calidad prometida

Pero el sector privado quiere reivindicar aquellas fórmulas de gestión mixta que sí funcionan como ejemplos de convivencia : “Somos un importante aliado del Sistema Nacional de Salud y contribuimos a la mejora de la eficiencia”, ensalza Vilches.

Desde luego, esta colaboración no es algo nuevo y se plasma mediante diferentes tipos de contratos, como son los conciertos, el mutualismo administrativo o las afamadas concesiones.
El 42% de los hospitales privados (190 en total) en España presenta algún tipo de concierto con la Administración pública. Del mismo modo, un 7% de los centros está integrado en la Red de Hospitales de Titularidad Pública de Cataluña.

Singulares

Buen ejemplo de que la amistad entre lo público y lo privado es posible son los llamados conciertos singulares. Se trata de una serie de acuerdos en los que se establece la vinculación del centro hospitalario al Sistema Nacional de Salud a través de la asignación de una población a atender o al establecimiento de objetivos asistenciales.

La Fundación Jiménez Díaz en Madrid, Povisa en Vigo, Fundación Hospital de Jove en Asturias, la Orden de San Juan de Dios en diferentes comunidades autónomas, José Manuel Pascual en Andalucía o algunos hospitales privados en Cataluña son ejemplos de conciertos singulares.

Precisamente, Juan Antonio Álvaro de la Parra, gerente de los cuatro hospitales de titularidad pública que el grupo QuirónSalud gestiona en Madrid (la Fundación Jiménez Díaz entre ellos), considera que “en nuestro caso, podemos presumir de un alto índice de satisfacción entre nuestros pacientes y más cuando se trata de listas de espera, donde estamos en cabeza”. La demora media en el hospital (para todas las especialidades) es de 15 días, cifra récord dentro de la Comunidad de Madrid.

Los pacientes más satisfechos, en Madrid y Barcelona


El último Informe Merco de Reputación Sanitaria señala que Madrid y Barcelona son las ciudades con mejor imagen entre los usuarios de sanidad. En el ámbito de la pública, el Hospital La Paz de Madrid lidera el ranking en 9 servicios clínicos de los 18 analizados en el estudio. Le siguen el Clínic de Barcelona en 4 y el Gregorio Marañón (Madrid) en 2. Otros centros destacados son el Vall d’Hebron (Barcelona) y el 12 de Octubre (Madrid). Por tipo de servicios, los médicos especialistas creen que el centro con mejor reputación es el Clínic de Barcelona, mientras que los de familia, enfermeros y asociaciones de pacientes eligen a La Paz de Madrid.

En cuanto a la atención privada, el ranking de hospitales está liderado por la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona). Tras la navarra, HM Montepríncipe, Sanitas La Zarzuela, HM Sanchinarro y Quirón, todos ellos en Madrid, destacan entre los usuarios. De los 100 hospitales con mejor reputación de España hay 74 públicos y 26 privados.

El Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada ha publicado el informe Percepción ciudadana de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid, resaltando, entre todos, los servicios del Summa 112 (emergencias). “Destacan su rapidez y eficacia a la hora de atender urgencias sanitarias, así como la profesionalidad de sus trabajadores”, confirman en el estudio. De hecho, durante 2016 el Summa 112 atendió a 1,3 millones de pacientes y respondió una llamada cada 30 segundos.

“En el centro, la privada funciona exactamente igual que la parte pública, la única diferencia es el tipo de hostelería que reciben los pacientes”, cuenta el gerente. Parece que, además, al personal del centro le supone un aliciente ejercer su profesión en ambos sistemas, simplemente subiendo unas escaleras.

Sobre la polémica que acarrea este modelo, aseguran desde el grupo que “solo les interesa la salud”, y Álvaro de la Parra sentencia: “Seremos más rentables cuanto más invirtamos”. Mientras, los representantes del sector privado dicen “no entender por qué se ha de politizar un asunto de interés general como es la sanidad” y abogan por el entendimiento.

Otro de los epicentros de la actualidad sanitaria es Valencia. Allí, el Hospital de Manises se enorgullece de “haber realizado más de 19.000 operaciones el año pasado, con una demora de 40 días, un 54% inferior a la media en Valencia”, y saca pecho ante los ataques.

En contra

No son pocas las voces en contra de que la sanidad española se acerque a esta fórmula mixta. Sus detractores defienden que “la colaboración público-privada no ha evidenciado las prometidas ventajas en eficiencia, transparencia y calidad, a lo que habría de añadir unos costes disparatados imposibles de sufragar a medio y largo plazo”. Así lo creen desde la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP).

Por su parte, el Sindicato de Médicos de Asistencia Pública (Simap) denunció a finales de 2016 que el modelo sanitario de concesión administrativa “supuso en el año 2015 un sobrecoste de 64 millones de euros, respecto al modelo de gestión directa”.

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