Standard&Poor’s: la deuda pública de España pasa de “estable” a “positiva”

La firma considera que también Portugal y Grecia van por el buen camino

Reconoce los avances para corregir el elevado déficit exterior

Fachada de la sede de Standard & Poor's en Nueva York, Estados Unidos.
Fachada de la sede de Standard & Poor's en Nueva York, Estados Unidos.

La agencia de calificación crediticia Standard&Poor's (S&P)a elaborado un informe sobre la evolución de las tres economías europeas más afectadas por la crisis de la deuda: España, Portugal y Grecia. El estudio considera que los tres países caminan en la correcta dirección, y es especialmente positivo con la senda de crecimiento de España.

“España está liderando este grupo, demostrando una notable fortaleza en la creación de empleo, en consumo y en exportaciones, lo que nos ha llevado a revisar la perspectiva sobre el rating de su deuda pública de estable a positiva”, ha explicado el analista S&P Global Rating Marko Mrsnik. Actualmente la nota que tienen los bonos emitidos por el Tesoro es de BBB+ (el nivel más bajo, dentro de las inversiones estables, no especulativas).

El informe reconoce que tanto España como Portugal han realizado “importantes ajustes que han permitido equilibrar su balanza comercial, al pasar de un insostenible déficit por cuenta corriente en 2008, a un superávit”. Los analistas de S&P esperan que ambos países continúen beneficiándose sobre las ganancias de competitividad que han logrado y de la debilidad del euro.

La nota otorgada por las tres grandes agencias de calificación crediticia (S&P, Moody's y Fitch) es importante a la hora de emitir deuda pública. Una mejor nota permite a un Estado financiarse a mejores precios. Sin embargo, la política de compra de deuda pública iniciada hace dos años por el Banco Central Europeo (BCE) ha hecho que todos los bonos emitidos por Gobiernos europeos se hayan revalorizado, lo que ha abaratado los costes financieros en toda la Unión Europea.

Entre los peligros que acechan a la economía española, S&P destaca el hecho de que el ritmo de creación de empleo es cada vez más débil, el impacto de pasados recortes fiscales ha quedado ya amortizado, hay menos margen para una expansión fiscal y existe una incipiente inflación. Estos factores pueden provocar dañar el crecimiento del gasto público y privado en los próximos años. "La alta tasa de paro, y especialmente el desempleo estrctural, sigue siendo el mayor obstáculo", apunta Mrsnik en su informe.

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