Logista invertirá 50 millones hasta 2019 para responder a la trazabilidad futura

En dos años, será obligatorio el control del tabaco por unidad y no por lote

La compañía creará una base de datos de 1 petabyte para gestionar toda la información

Brazo robótico en un almacén de Logista.
Brazo robótico en un almacén de Logista.

Logista, la compañía controlada en un 70% por Imperial Brands, se prepara para dar respuesta a las nuevas exigencias de Bruselas en la trazabilidad de ciertos productos de distribución masiva y sensibles como el tabaco o los medicamentos. A partir de 2019, en el caso del tabaco –el producto que más distribuye Logista–será obligatorio hacer un control y seguimiento del producto no por lote, como se hace ahora, sino por unidad de producción.

“Es un cambio enorme, que requerirá de una fuerte inversión en tecnología, pues estaremos obligados a hacer un control a escala masiva, paquete a paquete, y nosotros distribuimos cada año 15.000 millones de cajetillas de tabaco; tenemos el 40% del mercado europeo”, explica a CincoDías Antonio García Villanueva, director corporativo de Recursos de Logista. Según el ejecutivo, a partir de 2019 su empresa estará en disposición de saber cada paso que haya dado un paquete de tabaco desde que fue producido hasta que llega al estanco. El consumidor, con una simple app, también podrá escanear el código, la matrícula única que traerá cada paquete, para saber quién lo ha fabricado, qué antigüedad tiene el producto y si es auténtico.

Para afrontar el reto de la “trazabilidad individual”, que generará un volumen ingente de datos, Logista va a llevar a cabo una inversión de unos 50 millones de euros en un plazo de dos años. Parte de estos fondos serán destinados a crear una base de datos de 1 petabyte (1.024 terabytes). “Un gran desafío técnico para nosotros, pues será más de 100 veces mayor de la que manejamos ahora”. Logista está haciendo ya pruebas de concepto en Francia, España e Italia con los mayores proveedores de bases de datos del mundo.

El consumidor, con una app, podrá escanear el código que traerá su cajetilla para saber quién ha fabricado el producto, su antigüedad y si es auténtico.

 

El resto del dinero irá destinado a la compra de más de 5.000 escáneres y terminales móviles para la captura de la información en la cadena de suministro y para la implantación de nuevos sistemas de gestión de almacén y radiofrecuencia en más de los 400 emplazamientos que tiene la compañía en los cinco países donde opera (España, Portugal, Francia, Italia y Polonia). “Es una inversión necesaria porque vamos a tener que hacer miles y miles de lecturas de códigos que ahora no hacemos porque no son necesarias, y eso representará una pérdida de productividad y una inflación de los costes laborales”.

Por último, la firma también evolucionará su sistema de gestión empresarial (que es SAP) para integrar mucha información nueva.

Estándares abiertos

David Schuller, director de Operaciones de Logista, cuenta que la UE aún tiene que definir los aspectos técnicos de esta nueva normativa de trazabilidad, establecida mediante la directiva de tabaco de 2014. Algo que espera ocurra este año. El directivo advierte de la necesidad de que Bruselas apueste por los estándares abiertos para que el sistema sea efectivo y posible. “En Europa, hay 200 fabricantes de tabaco, más de 3.000 distribuidores mayoristas y un millón de puntos de venta, y es preciso que los sistemas de todos –también de administraciones y autoridades– hablen un idioma común”.

El directivo resalta que si la UE apostara por una tecnología propietaria impediría la competencia y dificultaría la optimización de costes. “Al contrario habría un incremento de los costes de los productos, que al final pagaría el consumidor”.

García Villanueva aclara que este cambio en los criterios de la trazabilidad tiene que ver sobre todo con la lucha contra el contrabando, el comercio ilícito, las falsificaciones y la seguridad de los ciudadanos. “El comercio ilícito representa alrededor del 10% de productos como el tabaco y mueve decenas de miles de millones de euros anuales en la UE. También en algunos países europeos se ha identificado que el 10% de los fármacos en los canales legales son falsificados”, dice el directivo.

Este apunta que tanto consumidores como fabricantes, gobiernos y autoridades están exigiendo una trazabilidad más completa en los productos de distribución masiva y con fuerte componente regulatorio, fiscal y que son objeto de comercio ilícito. Más en un entorno como el actual de internacionalización y globalización de las cadenas de suministro, que dificultan el control a través de distintas fronteras. “La tendencia es imparable. Para 2019, también con los fármacos se exigirá la autenticidad del producto. Cuando una persona vaya a una farmacia y pida un medicamento, el farmacéutico podrá contrastar que la caja es auténtica pasándole al producto un escanear que estará conectado con una base de datos europea”.

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