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La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la junta general de accionistas celebrada el pasado 7 de abril.
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la junta general de accionistas celebrada el pasado 7 de abril. EFE

Santander lanza la primera emisión de cédulas en Portugal en dos años

La entidad, a través de Totta, ha vendido 1.000 millones de euros en cédulas hipotecarias a siete años al 1,3%

Ha vendido el máximo previsto, con la ayuda de Unicredit, Deutsche y Société

El banco que preside Ana Botín está en racha. Santander ha reabierto después de unos dos años el mercado de cédulas en Portugal, con la colocación de 1.000 millones a siete años, a un tipo de interés del 1,3%. Pagará el midswap –tipo de interés libre de riesgo, según el mercado de permutas de tipos de interés– a ese plazo (en el 0,7%) más un diferencial de 60 puntos básicos. 

La colocación ha sido un éxito, puesto que el rango orientativo de venta oscilaba entre los 500 y los 1.000 millones de euros. Los encargados de llevar a buen puerto la operación han sido Unicredit, Société Générale y Deutsche Bank.

El martes colocó 750 millones en bonos contingentes convertibles (cocos, en la jerga) que computan como colchón adicional de capital (CET1).Las entidades financieras tienen hasta enero de 2019, cuando entran en vigor totalmente las normas de Basilea 3, para crear ese reservorio de capital adicional (Additional Tier 1 o AT1).

Santander prevé colocar unos 4.000 millones de euros en cocos, que pagan un 6,75% anual, hasta finales del próximo año; 3.250 millones, una vez descontados los 750 del martes.

SANTANDER 5,89 0,12%

Santander Totta dio el mandato ayer a las entidades para colocar la deuda, para la que se a un plazo de entre siete y diez años. Finalmente, se han colocado al menor plazo, donde se concentraba el apetito.

"Los intereses entre demanda y oferta siempre son divergentes, pero ahora más. Los compradores saben que los tipos están en subida, pero tienen que meter el dinero en algún sitio. Los emisores saben que es el momento idóneo. Pero la demanda a largo plazo es menor, de ahí que los plazos más populares sean de siete a diez años”, explica un banquero de inversión. 

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