Un Túnez místico y salvaje que quiere escapar del desierto

Ambiente costero, herencia religiosa y un desierto por descubrir

Golpeado por el terrorismo, busca recuperar al turista extranjero

Playa y medina de Hammamet.
Playa y medina de Hammamet.

Lo han pasado mal, muy mal, y lo cierto es que aún les cuesta reponerse. El terrorismo ha dejado en Túnez una dolorosa cicatriz y un descenso masivo de los visitantes en los últimos años. Pero si hay algo que este país se resiste a perder es el turismo, del que siempre se han sentido orgullosos, y con razón.

Exótico, apasionante y siempre acogedor. La costa mediterránea tunecina, antaño cartaginesa, está hoy salpicada por largas y apacibles playas de arena blanca y animados puertos de pescadores como Hammamet o Sousse; su misticismo es tan indiscutible como su herencia religiosa, presente entre las callejuelas de sus medinas, mezquitas o medersas; no falta ese Túnez salvaje, nómada y bereber, siempre entregado al Sáhara, siempre perdido entre sus dunas de terciopelo y sus espejismos para buscar asilo en sus oasis.

Fiestero

A 60 km de la capital aparece Hammamet, la joya del litoral tunecino. Un pueblo níveo que huele a jazmín y azahar y que acaricia el Mediterráneo con una tranquila playa donde los niños juegan entre las lanchas de pescadores varadas en la orilla. La puerta kasbah invita al viajero a explorar su medina amurallada, a detenerse en los tenderetes de los zocos, con sus amables e insistentes vendedores, y a tomar té de menta o fumar shisha (típica pipa de agua) viendo el fútbol con los locales en alguna tetería.

Kairuán es la cuarta ciudad santa del islam y el principal foco de peregrinación del Magreb

Yasmine Hammamet, en la parte sur de la bahía, es la cara moderna, donde el ambiente es siempre estival, llena de terrazas de bares y restaurantes internacionales. Su lujoso puerto deportivo acoge cientos de yates y sus exclusivas discotecas, Pachá, Calypso u Oasis –la mayor de África–, a los juerguistas más exigentes. Aún es una importante zona de hoteles, a pesar de haber cerrado el 70%.

Misterioso

Es tiempo de recogimiento. En el centro del país se erige Kairuán, la cuarta ciudad santa del islam y Patrimonio de la Humanidad desde 1988. En la antigua capital de los emires aglabíes, la espiritualidad se apodera de cada uno de sus pasajes para concentrase en torno a sus 78 templos.

Gran Mezquita de Kairuán.
Gran Mezquita de Kairuán.

La Gran Mezquita de Kairuán reina sobre todas ellos con su gigantesco minarete y monumental patio, rodeado por galerías de columnas de herencia romana. A la sala de oración únicamente pueden acceder musulmanes, el resto nos conformamos con contemplarla desde fuera.

Además de la Gran Mezquita, el mausoleo del Barbero (s. VII) es el otro foco de misticismo en Kairuán. En él descansan los restos de Abou Dhama, antiguo amigo de Mahoma, ilustre en el mundo árabe por ser portador de tres pelos de la barba del profeta. El templo conserva galerías con paneles de cerámica y estuco mezcla de estilo árabe y andaluz.

Perdido

A medida que se avanza hacia el sur van creciendo las ansias de aventuras. Dejando atrás lugares tan míticos como Matmata o Tozeur, nos adentramos en las fauces del interminable Sáhara, en territorio bereber. Nuestro destino: Ksar Ghilane, un oasis perdido en el extremo meridional.

Ruta en todoterreno por las dunas del Sáhara.
Ruta en todoterreno por las dunas del Sáhara.

Enfrentarse al desierto no es tarea nada fácil. Por ello contaremos con los mejores guías locales de la empresa Les nomades, y su flota de todoterrenos Toyota Land Cruiser, preparados para surcar las dunas de arena fina y dorada y recorrer los caminos invisibles del Sáhara.

La travesía nos lleva finalmente al campamento de Ksar Ghilane, solitario y silencioso, en medio de un frondoso palmeral solo alterado por el murmullo del agua. Dispondrá de auténticas jaimas con todo tipo de comodidades y servicios turísticos. Hay un Túnez mediterráneo, místico y salvaje que siempre le hará retornar.

Guía para el viajero

Cómo ir. Tunisair ofrece vuelos directos a la capital tunecina desde Madrid o Barcelona en un trayecto de dos horas. La agencia de viajes B The Travel Brand organiza expediciones de todo tipo por el país para descubrir su esencia.

Cómo moverse. Lo ideal es alquilar un todoterreno para recorrer a su antojo sus diversos territorios, desde la costa hasta el Sáhara. Contratar los servicios de un guía-conductor es la mejor elección si quiere conocer a fondo su cultura y paisaje.

Dónde dormir. En Hammamet, el Iberostar Averroes es un estupendo cuatro estrellas perfecto para comenzar su travesía. En Kairuán, le aconsejamos el Hotel Kasbah de cinco estrellas.

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