El caso del líbor afectó a los jefes de bancos... solo que no a los correctos

Una grabación reabre el debate sobre cuánto sabía el banco central sobre la manipulación

Una pregunta legítima es si los ejecutivos conocían los actos individuales

Trabajadores de la City, delante del Banco de Inglaterra (Londres).
Trabajadores de la City, delante del Banco de Inglaterra (Londres).

Una grabación ha reabierto el debate sobre cuánto sabía el Banco de Inglaterra sobre la manipulación a la baja del líbor, el tipo interbancario británico, en 2008, y sobre cuál debería ser el castigo si la respuesta es “mucho”. En cierto modo, sin embargo, es una pregunta redundante. El asunto ha afectado a los jefes de bancos… solo que no a los correctos.

La grabación, descubierta por la BBC, presenta revelaciones viejas como si fueran nuevas. Por ejemplo, un diálogo entre Bob Diamond, entonces jefe de banca de inversión de Barclays, y el entonces director ejecutivo del Banco de Inglaterra, Paul Tucker. Un informe del Parlamento británico dejó claro que Tucker expresó su preocupación por los tipos propuestos por Barclays, mayores que los de sus pares. Aunque una nueva investigación estableciera que Tucker ordenó recortar los tipos –algo que niega–, no necesariamente sería relevante. Mantener el líbor artificialmente bajo podría defenderse por motivos de estabilidad financiera y para no causar pánico. El banco central también guardó silencio, por ejemplo, acerca del dinero inyectado en Royal Bank of Scotland a finales de 2008.

Una pregunta legítima, que nunca fue contestada, es si los altos ejecutivos conocían los actos individuales de manipulación que beneficiaban a sus instituciones. Los relativamente jóvenes traders encarcelados afirman que tenían la aprobación de sus superiores. En ReinoUnido, demostrar que la “mente directora” de una empresa conocía las irregularidades ha resultado ser extremadamente difícil.

Pero los jefes han recibido su merecido, en cierto modo. Ahora están sometidos al régimen de altos directivos, bajo el cual pueden ser considerados penalmente responsables de delitos menores de sus empleados. El reciente escándalo por el intento de Jes Staley, jefe de Barclays, de identificar a un denunciante anónimo sugiere que los consejos ya no cierran filas.

Reino Unido también está estudiando la posibilidad de ampliar la Ley de Sobornos de 2010 para que se aplique al fraude –lo cual habría incluido el líbor. Cerrar definitivamente los delitos pasados es importante; saber que no deben repetirse lo es más.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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