Banca

Saracho lanza un plan de choque en Popular y no descarta una fusión

Planea “vender negocios en los que no hay capacidad de competir

Nombra consejero delegado a Ignacio Sánchez-Asiaín

Banco Popular
Emilio Saracho, presidente de Banco Popular, durante la junta de accionistas.

Emilio Saracho presidió ayer su primera junta general de accionistas de Banco Popular envuelto en un mar de críticas sobre la gestión del banco de su predecesor (con pérdidas de 3.485 millones de euros en 2016) y desplome de la acción. Los inversores esperaban que el ejecutivo desgranase en este acto todos los planes que tiene para gestionar el futuro de la entidad financiera, y algo hizo. Su intervención, de hecho, no dejo indiferente a nadie. Sorprendió a gran parte de los asistentes, aunque no convenció a todos.

Con un lenguaje sencillo y directo el banquero experto en banca de inversión no se andó por las ramas, y pese a que en el banco habían insistido por activa y por pasiva a que no volverían a realizar una ampliación de capital pese a la insistencia del mercado, a Saracho no le importó corregir a una parte de la cúpula de la entidad al reclamar más capital para el banco. “Estamos abocados a aumentar capital para continuar hacia adelante”, anunció. Y añadió: “si acudimos al mercado que sea no sólo para cumplir con los niveles requeridos de capital, sino para alcanzar un volumen de fondos propios que permita garantizar al banco la ejecución de su estrategia y competir en el mercado en igualdad de condiciones. Una nueva ampliación de capital solo puede realizarse sobre un sustrato de alta confianza”.

Sus palabras provocaron la caída libre de la acción, que cerró con una bajada del 9,61 % para situarse la acción en los 0,734 euros, zona de mínimos de 1987. Popular ha realizado tres ampliación de capital desde 2012 por casi 5.500 millones de euros –la última se produjo en junio por 2.500 millones–, ahora llevará a cabo la cuarta, a un precio más bajo que los anteriores, ya que el mercado ha comenzado a descontar el precio de esta operación.

Saracho no precisó ni por cuánto pedirá ni cuándo realizaría esta nueva inyección, pero defendió su necesidad ante las nuevas exigencias de capital por parte del Banco Central Europeo (BCE). Y como ejemplo comentó que solo de diciembre a enero las nuevas exigencias se han comido 1.000 millones de euros de capital. Los bancos de inversión hablan de unas necesidades de capital en Popular de 1.000 millones como mínimo a 3.000 millones.

Parece que la nueva inyección de fondos estará entre ambas cantidades, y no llegar a la cifra máxima, aunque todo depende de las ventas de activos no estratégicos, como la filial estadounidente Totalbank, o la filial bancaria especializada en la gestión de tarjetas Wizink, de la que Popuar tiene el 49% y una opción de recompra del 51% restante en enero, que también podría venderse al candidato interesado en este negocio. La venta de activos inmobiliarios es parte del plan de saneamiento –tiene inmuebles por 36.000 millones provisionados en un 46%–.

El objetivo es cerrar estas ventas este mismo año para abordar la ampliación de capital también durante el presente ejercicio, aprovechando el interés de los inversores institucionales por la banca europea. Banco de inversión recuerdan el éxito de las dos últimas operaciones de ampliación europeas, la de Deutsche Bank por 8.000 millones, y la de Unicredito por 13.000 millones.

El directivo precisó que antes de llevar a cabo la ampliación, será “ineludible” que la entidad defina “previamente” las necesidades que ésta pretenda cubrir, así como las perspectivas de negocio que la van a sustentar. “Ambas cuestiones deberán ser explicadas en profundidad y deberán resistir la prueba del paso del tiempo”, advirtió.

El banquero también se refirió a las fusiones. Considera que si la ampliación no fuera suficiente, el banco no tendría ningún inconveniente en llevar a cabo una operación corporativa. Defendió la independencia de Popular, pero aclaró que “hemos permanecido independientes y en mi opinión esto es parte de nuestro valor diferencial. Pero eso no significa que piense que una operación de este tipo en la que se reconozca el valor intrínseco de la franquicia de Popular no sea una opción. Valoramos en su momento todas las alternativas creíbles, que se nos plantee y tomaremos la decisión que más valor genere para el banco, sus clientes, accionistas y empleados”. Y añadió: “Pero les puedo asegurar que no gestionaremos con el fin exclusivo de materializar una operación corporativa. Esa es solamente una posibilidad más, tan posible como otra, pero nuestro plan tiene que estar en nuestras manos y no depender de terceros”. Aunque insistió en que “si han llegado hasta aquí (por los accionistas), es porque creen, como yo, que aunque no será un camino fácil, Popular merece la pena”.

El presidente ejecutivo, que en ningún momento hizo el menor reproche a su antecesor Ángel Ron, ensalzó las fortalezas esenciales” de Banco Popular en el mercado doméstico, donde controla una cuota de mercado del 18% en pymes. Explicó, de hecho, que ahora la entidad se replegará para operar únicamente en España”donde tenemos masa crítica y relevancia”, lo que implica “desinvertir en aquellos negocios en los que no contamos con la suficiente capacidad o recursos”. Aseguró que estas ventas se harán con tiempo “pero no mucho”, recalcó que “en ningún caso puedo imaginar la desaparición de Banco Popular”.

Sobre las cuentas de 2016 que fueron corregidas por más de 600 millones de euros y comunicados los cambios la semana pasada, Saracho aseguró que si en un futuro aparecen operaciones similares que deben corregir lo comunicará al mercado inmediatamente sea o no necesario, todo en aras de la transparencia. Afirmó que no se debía reformular las cuentas por estos cambios, aunque reconoció que la CMNV le pidió que lo comunicaran al mercado.

Inicialmente se esperaba una junta más tensa de la que finalmente fue, aunque no faltaron las críticas. El precedente de la junta del 20 de febrero, en la que se nombró consejero a Emilio Saracho, hacía pensar en una reunión más dura, aunque casi una veintena de accionistas criticaron la gestión de la anterior cúpula o pidieron explicaciones sobre una posible demanda de accinistas mexicanos.

Entre los accionistas que más insistieron en este asunto se encontraba el portavoz de la Asociación de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec) y socio del despacho Cremades & Calvo Sotelo, Ignacio Aragón, quién pidió a Saracho, que pusiera en marcha una investigación interna para esclarecer si se han producido filtraciones de información con el objetivo de hacer caer el precio de la acción y beneficiar a inversores bajistas. Saracho respondió que la entidad no tiene constancia, por el momento, de ninguna querella contra el banco por parte de estos accionistas mexicanos. Y añadió:_“no tenemos constancia y espero no tenerla nunca porque esto suena a culebrón”.

El consejo de administración de Popular posterior a la junta, aprobó el nombramiento de Ignacio Sánchez-Asiaín como consejero delegado en sustitución de Pedro Larena,(como ya adelantó CincoDías el 4 de abril) quien comunicó el pasado día 3 a la CNMV su decisión de abandonar la entidad siete meses después de su fichaje. Ha nombrado a Vitalino Nafría, exdirectivo de BBVA y de Metrovacesa, consejero independiente para cubrir la vacante de Roberto Higuera, hasta ahora vicepresidente primero y fue CEO del banco, y ha nombrado a Miguel Escrig, el primer fichaje de Saracho, director financiero.

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