Supervisores

Montoro da poderes a Sebastián Albella para potenciar la CNMV

El presupuesto se dispara un 15% frente a 2016, y el organismo contratará plantilla

Podrá cubrir también las 26 bajas que no se repusieron en 2016

Sebastián Albella, presidente de la CNMV.
Sebastián Albella, presidente de la CNMV.

Sebastián Albella, presidente de la CNMV, ha recibido un balón de oxígeno de Cristóbal Montoro y de Luis de Guindos. Los Presupuestos Generales del Estado para 2017 insuflan gasolina al organismo supervisor, que este año podrá gastar en personal 33,2 millones de euros, un 5% más que en 2016. Siempre y cuando, eso sí, las cuentas preparadas por el Gobierno salgan adelante en el Parlamento.

La CNMV ha estado negociando con los ministerios de Economía y Hacienda la ampliación de su capacidad para contratar personal, como publicó CincoDías el pasado 22 de marzo. El objetivo es contar con un estatus, en cuanto a capacidad de contratación de personal, similar al del Banco de España.

Los presupuestos dan poderes a Albella para contratar personal, con 1,6 millones de euros adicionales, además de la posibilidad –que se utilizará– de cubrir las 26 bajas que el organismo sufrió el año pasado. Los Presupuestos Generales del Estado de 2016 bloquearon en la práctica la posibilidad de la CNMV de saltarse la limitación que impone la oferta de empleo público en cuanto a las salidas de efectivos, pese a la reforma de la Ley del Mercado de valores que posibilita a la CNMV a decidir acerca de “la oportunidad de la convocatoria de procesos de selección de personal destinados a cubrir las vacantes de la plantilla aprobada en el presupuesto de explotación y capital de la entidad, quedando dichos procesos exceptuados de la oferta de empleo público”.

Elvira Rodríguez, exjefa del supervisor, dejó interpuesto un recurso contencioso-administrativo, como queja por no haber podido hacer uso de esa facultad.

Ahora, Albella lo ha conseguido, y en el articulado de la ley de presupuestos que presentó el Ejecutivo la semana pasada se especifica que el organismo queda al margen de las restricciones. Así, se especifica que se podrá cubrir el 100% de las bajas respecto a las “administraciones públicas respecto de la supervisión e inspección de los mercados de valores y de los que en ellos intervienen”. El presupuesto de gastos totales del organismo para el presente ejercicio asciende a 47,5 millones, lo que supone un aumento del 15% respecto al recogido en el avance de la liquidación de 2016.

Uno de los problemas de la CNMV es que varios de sus efectivos se marchan a otros supervisores –por ejemplo, el Banco de España, donde suelen estar mejor retribuidos– y también al sector privado.

El objetivo de la CNMV es lograr “la flexibilidad necesaria para contar en todo momento con los medios humanos precisos para realizar adecuadamente sus funciones (cuyo ámbito se está expandiendo debido a la normativa tanto europea como nacional) y para retenerlos, tratando de reducir la potencia de los incentivos actualmente existentes para el trasvase de personal técnico especializado a otros supervisores o al sector privado”. Así consta en su plan de actividades para el presente ejercicio.

Las responsabilidades del supervisor aumentan –absorberá el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC)–, al tiempo que su fuerza laboral disminuirá, al menos en principio. Traspasará entre 10 y 15 personas de su departamento de reclamaciones a la nueva oficina única que gestionará las quejas del sector financiero. Esta nueva autoridad agrupará los servicios de la CNMV, el Banco de España y la actual Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP).

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