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Santander lanza deuda para particulares que ofrece hasta el 4,5% anual

Comercializa bonos que pagan el 0,8% sin riesgo de perder dinero

La rentabilidad más elevada implica la posibilidad de registrar minusvalías

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Ana Botín, presidenta de Banco Santander.

El banco que preside Ana Botín dispone de una oferta de deuda para particulares. Vende hasta 100 millones en bonos que pagan hasta el 0,8% sin riesgo de pérdidas y el mismo importe en otros que dan el 4,5%, pero que pueden acarrear pérdidas.

Pese a que las expectativas de subidas de tipos ya están encima del tapete, la rentabilidad de los depósitos bancarios continúa por los suelos. De media, dan un 0,08% hasta un año, un 0,14% a entre uno y dos, y un 0,06% a más de dos, según las estadísticas a febrero del Banco de España.

Los fondos de inversión han sido el caladero de parte de los ahorros de los españoles. El patrimonio ha crecido hasta los 243.059 millones, más de un 100% desde el mínimo de la crisis, marcado en julio de 2012 con 121.700 millones de patrimonio.

Los productos de diseño –estructurados– se convirtieron en una punta de lanza para conseguir rentabilidad adicional. Con el tipo de intervención del BCE disminuido al 0,250% en noviembre de 2013, los bancos comenzaron a colgar de sus escaparates depósitos sofisticados, vinculados a un subyacente para lograr arañar unas décimas de rentabilidad a las imposiciones clásicas.

Santander lanzó el año pasado varios bonos estructurados, que pagan en el mejor de los casos un 3,99% anual. Sabadell vendió varias series de bonos simples –en los que la rentabilidad no está condicionada a ningún activo externo– con rentabilidades de entre el 0,4% y el 0,75% anual.

Ahora, el banco que preside Ana Botín ha dado otra vuelta de tuerca a su oferta de renta fija para particulares y ha lanzado el gancho más atractivo. El último producto, con el que abre la puerta a captar hasta 100 millones de euros, puede comprarse en sus sucursales desde el pasado lunes. Es un bono que ofrece en el mejor escenario una rentabilidad anual del 4,5%. Eso sí, tienen riesgos. En el peor de los casos, los compradores sufrirán una perdida, también anual, del 2,53%.

La rentabilidad de los bonos está vinculada a la evolución de tres acciones: Renault, Total y Iberdrola. Al año de la emisión, en mayo de 2018 –el día 21 de ese mes y los cuatro días anteriores– se revisará la cotización de esos valores. Si están igual o por encima de la cotización que marquen el próximo 24 de mayo, fecha en la que se emitirán los bonos, los inversores obtendrán una rentabilidad del 4,5%. Si no es así, el bonista no recibirá nada.

Lo mismo ocurrirá en el segundo aniversario: en mayo de 2019. Si están igual o por encima, un 4,5%; si no, nada. Y si en esta segunda fecha de valoración, alguna de las tres acciones cotiza por debajo de su valoración inicial, el inversor podría llegar a perder un máximo del 5% acumulado. Es decir, un 2,53% términos de TAE.

La inversión mínima es de 10.000 euros, pero fuentes conocedoras del producto explican que no se comercializa activamente. Estará disponible hasta el 17 de mayo. Los clientes que lo contraten deben pasar además el correspondiente test Mifid para productos complejos: el de conveniencia. Se introducen además cautelas cautelas adicionales, como introducir porcentajes de concentración por producto.

Santander también restringe la comercialización de los productos más arriesgados a determinados segmentos de clientes, especifica los riesgos que asume y explica los distintos escenarios que pueden darse para el producto a vencimiento. Los bonos expiran en mayo de 2019, pero los inversores pueden obtener liquidez antes a través de la plataforma de renta fija para minoristas Send, propiedad de BME.

Un análisis incluido en el folleto de la emisión realizado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) concluye que el valor razonable de los valores de esta emisión se sitúa entre el 97,12% y 98,80% de su valor nominal. Es decir, son hasta un 2,9% más caros del precio al que deberían cotizar en el mercado.

Sin riesgo

Santander también vende en su red otros bonos en los que no existe posibilidad de perder dinero. El peor escenario es no ganar nada y el mejor, ganar un 0,8% anual. Las acciones son las mismas que en el bono anterior: Renault, Total y Iberdrola. Y el sistema también es calcado.

Si en la primera revisión en mayo de 2018, los valores están por encima del precio fijado, la rentabilidad será de un 0,8% anual si los valores mantienen o suben su precio en cada revisión; en caso contrario, el inversor no recibirá nada. Las grandes diferencias respecto a los bonos que dan hasta el 4,5% está en su vencimiento, a cinco años en lugar de a dos, y en que no hay posibilidad de perder dinero.

En mayo de 2022 el inversor recibirá su inversión inicial sí o sí. La apuesta mínima es de 10.000 euros, el importe máximo de la emisión es de 100 millones y Santander aplica las mismas cautelas que en las notas que prometen hasta el 4,5%. Se pueden comprar hasta el 10 de mayo. Igualmente, cotizarán en el Send.

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