Banca

Ser accionista de Popular se ha convertido en una apuesta de alto riesgo

Hace una década era la entidad más rentable y eficiente de España

Banco Popular
El hasta hoy consejero delegado del Banco Popular, Pedro Larena. EFE/Archivo EFE

Ser accionista de Banco Popular se ha convertido en un juego de alto riesgo no apto para el corazón. La que fuera hace aproximadamente una década la entidad más rentable y eficiente de España, y casi de Europa, no gana para sobresaltos en los últimos años, y meses. Ayer, y por sorpresa dimitió su consejero delegado, Pedro Larena, solo siete meses después de su fichaje de Deutsche Bank. Larena parece que se ha sentido ninguneado por el actual presidente, Emilio Saracho, quien pocos días después de ser nombrado fichó a un estrecho colaborador suyo, Miguel Escrig, como director general adjunto, pero asumió algunas funciones que tenía adjudicadas anteriormente el consejero delegado, como la de controller. Su dimisión, además, se produce el mismo día en el que Saracho decide sacudir las alfombras del banco para limpiar, se entiende, hasta la última mota de polvo del pasado.

El fichaje de Larena sorprendió en el mercado. Entraba en la institución en un momento muy delicado. Los rumores de una salida de su entonces presidente, Ángel Ron, eran continuos, lo mismo que el estado de salud del banco, pese a haber recibido 2.500 millones de euros de capital tras la ampliación llevada a cabo entre mayo y junio. El que calificó de “bancazo” hace solo dos meses a Banco Popular ha dejado un poso agridulce en la entidad. Sorprendió cuando fue nombrado, y ha sorprendido cuando ha anunciado su salida. Lo cierto es que ayer la acción volvió a desplomarse, al caer un 10,44% y vivir su peor sesión desde que el Reino Unido aprobara en referéndum salir de la UE (brexit). Los títulos de Popular cerraron ayer a 0,82 euros y su capitalización sumaba solo 3. 420,44 millones de euros.

Todo a seis días de su junta general ordinaria de accionistas, que se celebrará el próximo lunes. Los inversores bajistas, los que apuestan por la caída de un valor, han vuelto a elevar sus posiciones cortas hasta el 10,77% de su capital, justo antes de conocer el ajuste de sus cuentas y la marcha de Larena. Pese a este alto porcentaje de las posiciones cortas , ya están lejos del 11,75% que marcaron a mediados de febrero. Por cierto, inicialmente el ajuste de las cuentas de 2016 parecía que iba a ser mayor, pero al final fue más leve de lo pensado.

Normas
Entra en El País para participar