Entrevista al vicepresidente ejecutivo de Cordish

Abe Rosenthal (Cordish): "La banca quiere financiar Madrid Live Resorts"

Asegura que la empresa estadounidense aportará entre 660 y 770 millones al macrocomplejo de hoteles, ocio y casinos

Abe Rosenthal, vicepresidente ejecutivo de desarrollo de Cordish.
Abe Rosenthal, vicepresidente ejecutivo de desarrollo de Cordish.

Voló desde Baltimore (EE UU) esta semana para recibir las razones de por qué la comunidad de Madrid ha rechazado la autorización solicitada para su proyecto de ocio y casinos Live Resorts Madrid. Pero Abe Rosenthal, vicepresidente ejecutivo de desarrollo de Cordish, es optimista. En un encuentro celebrado este viernes con Cinco Días, señala que no tiene dudas de que finalmente este macrocomplejo se vaya a construir. “El complejo tiene un impacto económico enorme en Madrid, con 56.000 nuevos empleos, y vamos a construirlo”, asegura.

La Comunidad de Madrid rechazó la autorización al megacomplejo al estilo de Eurovegas como centro integrado de desarrollo, una figura jurídica que reduce la tasa impositiva al 10%, permite la construcción en cualquier tipo de terreno y otorga una única licencia para toda la actividad. El Gobierno de Cristina Cifuentes detalló que el proyecto costaría 340 millones de euros a las arcas públicas en infraestructuras y, además, señaló que el proyecto no tenía viabilidad económica, ya que solo garantizaba una inversión de 500 millones frente a los 2.200 millones que había asegurado la empresa en diciembre.

Rosenthal lo niega. “La Comunidad de Madrid no tiene que poner nada de dinero. Las infraestructuras las pagamos nosotros. El coste es de 15 millones, no de 340 millones que ellos han dicho”, aclara bajo su punto de vista. “Garantizamos también al 100% la viabilidad del proyecto”. Así se lo explicó a los técnicos de la Comunidad en una reunión el pasado miércoles. “Les hemos demostrado, con un certificado de nuestro banco, que tenemos 600 millones de capacidad de inversión con fondos propios”.

Cree que con esos recursos propios se justifica la inversión de su conjunto de 2.200 millones, ya que el resto se haría con financiación bancaria. “En ningún proyecto inmobiliario del mundo se puede justificar toda la financiación antes comenzar”, razona. “Ya tenemos bancos internacionales que quieren financiar Madrid Live Resorts”, afirma. Y avanza a Cinco Días que sus cálculos pasan por abordar con su propia caja entre el 30% y el 35% del proyecto y el resto a través de la banca, lo que significa que Cordish desembolsará alrededor de 660 y 770 millones.

Sobre por qué cree que el Ejecutivo regional ha rechazado Live Resorts Madrid si todo estaba tan claro, Rosenthal opina que tal vez fue “una problema de traducción o un malentendido cultural”.

No creemos que la denegación sea definitiva”, apunta, por lo que van a volver a solicitar la autorización como centro integrado de desarrollo. Una posibilidad que Cifuentes explícitamente dijo que rechaza. La presidenta pidió a Cordish que si querían levantar el complejo de hoteles, casinos, ocio y restauración siguiera la vía convencional, sin ningún permiso especial. Algo que Rosenthal ni se plantea. “No queremos especular. Hemos pedido una reunión con Cristina Cifuentes para explicárselo de primera mano”.

La Ejecutivo regional acusó a Cordish de solo garantizar una primera fase de la iniciativa. “Nos interesa ya no solo la parte central, sino la zona oeste y este. Cuanto más grande sea el proyecto más rentable será”. El vicepresidente de la promotora estadounidense se niega a hablar de plazos para construir el complejo.

Asevera que han comprado las 134 hectáreas en Torres de La Alameda, donde iría este peculiar resort, un tipo de desarrollo desconocido en España. Aunque luego matiza: “Tenemos los derechos y podemos comprarlos rápidamente en cualquier momento”, aunque tampoco aclara hasta cuándo tiene esos derechos: “Hay tiempo suficiente”. Y pide confianza a los poderes públicos: “Somos una empresa que ya va por la cuarta generación familiar y hemos levantado este tipo de desarrollos por todo el mundo”. Pero no hay plan B si no hay autorización como centro integrado de desarrollo. “No quiero especular”, repite.

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