Editorial

‘Brexit’ para hacer más fuerte a la UE

Theresa May porta la antorcha de la irresponsabilidad histórica entregada por su predecesor

Reino Unido pone en marcha hoy un divorcio de la UE de incierto futuro. Theresa May, primera ministra británica, tiene desde ahora dos años para negociar la primera ruptura en el club y llegar a un acuerdo con los Veintisiete que no perjudique irremediablemente a las partes. Lo hace portando la antorcha de la irresponsabilidad histórica entregada por su predecesor al frente del Partido Conservador, David Cameron, quien quedará para los anales como el gobernante que lanzó un referéndum sin conocer a su pueblo, probablemente el más euroescéptico de los socios en los sesenta años de la UE. Pero también como pionero en una época de cambios de la mano de las urnas impensables poco antes y que, por ahora, tienen el corolario en la llegada del inefable Donald Trump a la Casa Blanca. Sin dejar de prestar atención al aumento del movimiento proeuropeísta, que tal vez por miedo al abismo populista toma fuerza en Reino Unido, lo cierto es que el país de la libra –sus élites nunca quisieron el euro– va a protagonizar una marcha atrás en un proceso de integración política, social, geográfica y económica que ha llevado a Europa a las cotas más altas de bienestar y a su mayor periodo de paz. Y esta última, algo que a veces se olvida, es el origen y fin del club. La salida de Reino Unido, si se completa del todo, no puede sino servir de catalizador para una Unión más fuerte.

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