Tribuna

Retos regulatorios de los e-Sports en España

La mayoría de la industria defiende que esta actividad tenga un régimen legal asimilado al del deporte

En España, la industria del videojuego mueve más de 1.000 millones de euros y cuenta con aproximadamente 20 millones de jugadores. Sin duda, estas cifras son los ingredientes perfectos para el desarrollo y consolidación de la industria de los e-Sports o deportes electrónicos en nuestro país. Hay pasión por los videojuegos, profesionales dispuestos a competir y, lo más importante, público/fans dispuestos a seguir las retransmisiones de estas competiciones como espectadores.

Por lo tanto, los e-Sports en España están en una situación privilegiada, aunque siguen por detrás en comparación con otros países que ya han reconocido legalmente esta modalidad deportiva. En concreto, Corea del Sur es el paradigma de consolidación de esta industria en la vida y economía del país. Sin embargo, no hace falta ir tan lejos para darse cuenta de que algunos de nuestros vecinos europeos nos llevan ventaja. Por ejemplo, Francia ha plantado las primeras semillas regulatorias diferenciando el juego (gambling) de los e-Sports. Alemania, por su parte, ha ido un paso más allá y se ha atrevido a definirlos legalmente. Y es que el reconocimiento legal de los e-Sports es clave para el crecimiento de cualquier sector emergente. España, por el momento, carece de este reconocimiento entre sus leyes para asegurar el crecimiento de esta industria.

Consecuentemente, cabría definir qué se entiende por e-Sports a través de una regulación tecnológicamente neutra. Hoy son unos determinados videojuegos los que atraen a más público (League of Legends, HearthStones...), mañana podrían ser otros muchos. Además, podrían darse nuevos cambios en la forma de retransmitir las competiciones (en la actualidad, principalmente por streaming a través de la plataforma Twitch, propiedad de Amazon) o, incluso, en la forma de jugar o competir (¿qué pasará cuando llegue la realidad virtual?).

Por este motivo, es necesario regular este sector con definiciones amplias e, insistimos, tecnológicamente neutras para que perduren en el tiempo y no caduquen ante cualquier cambio tecnológico. Para alcanzar este consenso –tecnológicamente neutro– sobre qué se entiende por e-Sports, es indispensable la interacción entre sector público y privado.

Un buen ejemplo de regulación de un sector emergente sería el de la economía colaborativa, donde el regulador europeo ha creado diferentes comisiones en las que participan todos los actores de esta disruptiva industria. El objetivo de estas comisiones es, entre otros, llegar a un consenso sobre qué se entiende por economía colaborativa sobre el que estructurar una futura regulación.

La mayoría de la industria defiende que los e-Sports tengan un régimen legal asimilado al del deporte. Sin duda, ello facilitaría su crecimiento y profesionalización al tener acceso a las ventajas de los deportistas. Hablamos, por ejemplo, de relación laboral especial, derechos de imagen, visados, clubes, subvenciones, seguridad social, entre otros aspectos.

Así, la asimilación al régimen del deporte permitiría a los e-Sports alcanzar la seguridad y estabilidad legal que necesita toda industria emergente para atraer músculo financiero con el que desarrollarse.

De hecho, no son pocas las empresas que ya se han interesado en los e-Sports. Mediapro ha adquirido una importante participación de la Liga Profesional de Videojuegos. Movistar, Vodafone y Orange ya están invirtiendo en este sector y más de una decena de clubes de LaLiga ya cuentan con su división de e-Sports.

No obstante, este incipiente desarrollo necesita una normativa para que los e-Sports se consoliden con la llegada de más patrocinadores, comercialización de derechos audiovisuales, profesionalización de jugadores y equipos y generación de más público o fans.

En conclusión, la estabilidad legal es el primer paso para que los e-Sports entren en este círculo virtuoso de desarrollo y consolidación. Por este motivo, España debe legislar cuánto antes este sector que cuenta con un enorme potencial en nuestro país.

Sergio de Juan-Creix es Área de Intangibles y Nuevas Tecnologías de BDO Abogados

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