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Guerra robótica entre las grandes gestoras y las 'fintech'

Bancos como Goldman Sachs están automatizando la gestión de patrimonio

Cotización de Goldman Sachs en la Bolsa de Nueva York.
Cotización de Goldman Sachs en la Bolsa de Nueva York.

Los gestores de patrimonio tradicionales están incorporando las armas de sus rivales fintech. Goldman Sachs va a reclutar un desarrollador de software para construir su propia herramienta automatizada de banca privada para clientes. Sigue así la línea de otros, como la firma Charles Schwab, que la semana pasada lanzó un servicio híbrido que combina el asesoramiento automatizado con el humano. Las británicas Standard Life y Hargreaves Lansdown tienen ofertas similares. Las empresas independientes de robo-asesoramiento tienen cada vez más competencia.

La gestión de patrimonio ha sido durante mucho tiempo un servicio exclusivo y caro. Pero los robo-consejeros permiten su acceso casi a cualquiera. Aplicaciones como Betterment, la más grande de las recién llegadas, con 7.400 millones de euros en activos administrados, requieren una inversión mínima pequeña, y cobran menos que los agentes tradicionales. Pero la plataforma Schwab Intelligent Advisory requiere solo 23.000 euros de inversión y cobra el 0,28% anual, en línea con Betterment y otras startups.

Las nuevas plataformas requieren solo unos 23.000 euros de inversión y cobran el 0,28% anual, como sus rivales independientes

El gran problema de los robo-consejeros independientes es la escala. Los analistas de Morningstar calculan que atraer una cuenta cuesta 300 dólares en publicidad. Incluyendo los abandonos, una nueva cuenta puede costar a los proveedores hasta 1.000 dólares. El nivel de activos necesarios para el equilibrio está entre 4.600 y 9.200 millones de euros, según el cálculo más optimista, de Morgan Stanley.

Eso da a agentes establecidos como Goldman Sachs, con muchos clientes, una gran ventaja. Y la tecnología puede reducir los gastos de captación de clientes: los asesores tradicionales podrían, en promedio, ahorrar hasta un quinto de sus costes totales.

Las startups amenazadas ya están recurriendo a rivales más grandes para sobrevivir. UBS compró en mayo pasado una participación en SigFig, y BlackRock adquirió FutureAdvisor hace dos años. Además, una generación emergente de fintech advenedizas, como Privé Managers, están vendiendo servicios y tecnología a las grandes entidades, en lugar de a clientes finales. Puede que las que no quieran adaptarse acaben teniendo que vender a aquellos a los que querían revolucionar.

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