Lujo

Las cremas españolas que gustan a las coreanas

La barcelonesa Miriam Quevedo vende el 80% de su línea de cosmética fuera de España

cremas antiarrugas
Colección Black Baccara.

Cuando Miriam Quevedo (Barcelona, 1974), decidió montar su propia firma de cosmética en 2005, tuvo clara una estrategia: vendería sus productos fuera de España. Por un razón: “En ese momento el mercado del lujo, sobre todo en cosmética, no estaba maduro. Se consumía un producto de calidad media a un precio razonable, pero el sector de alta gama no estaba desarrollado”, explica Quevedo, que creció entre cremas, ya que desde niña ayudaba a su madre en la herboristería Lamaza, el negocio familiar que regentaba su familia en Santa Coloma de Gramanet.

Fue allí, en ese entorno de potingues y hierbas, donde descubrió la gracia por mezclar materias primas, creando infusiones, tés y soluciones tópicas para mejorar la piel, el cabello y el cuero cabelludo. Sus mezclas incorporaban componentes de todo el mundo como la camelia pura, aceites de rosa mosqueta, rosas del sur de España, flores de naranjos de Valencia, agua del Mediterráneo e incluso polvo de diamante. Estudió meticulosamente cada ingrediente y sus propiedades hasta convertirse en un experta en la materia. Comenzó a tener una gran demanda entre los clientes de la herboristería, a la vez que estudiaba estética y la carrera de Económicas, estudios que completó con un máster en Pequeñas y Medianas Empresas en Esade.

Crema Syn-Ake, la preferida de las coreanas.
Crema Syn-Ake, la preferida de las coreanas.

Sin embargo, su destino profesional no iba a estar ligado a la empresa familiar, sino a un negocio independiente: una línea de cremas que llevara su nombre. Para ello contó con la colaboración de su marido, propietario de los laboratorios Rofersam, especializados en elaborar cosmética para terceros. “Y decidimos lanzar nuestro propio proyecto, centrado en el cuidado de la piel y el cabello, centrado en el sector del lujo. Sabíamos que había un mercado que valoraba el valor añadido y la calidad”. Pero el negocio estaba fuera de España: asistieron a una feria internacional y comenzaron en Rusia y en Ucrania.

El secreto no era otro que haber creado una avanzada línea de cosmética anti envejecimiento, formulada en Barcelona con altas concentraciones de los mejores ingredientes. Pero el gran espaldarazo le llegó en 2010 cuando una de sus cremas, Syn-ake, se agotó en Corea nada más salir a la venta. Fue número uno entre las mujeres coreanas, debido a su efecto anti-aging, y al efecto de alguno de sus ingredientes, como el veneno de la serpiente Tropidolaemus Wagleri, que tiene efecto bótox contra las arrugas de expresión. Según la autora, puede reducir el tamaño de la arruga hasta un 52%. “Con este éxito conseguimos una buena imagen de marca y sobre todo tuvimos dificultades para poder servir las cantidades que nos pedían”, explica la empresaria.

A este éxito se sumó otro, el del mercado estadounidense, donde en la actualidad cuentan con 40 puntos de venta, además de países como Emiratos Árabes, Rusia, Malasia, Corea... El 80%_de la producción la vende fuera de España, su asignatura pendiente, donde está entrando en centros de estética y en spas. “Ahora el mercado de lujo está más desarrollado, se aprecia más la alta gama en todo, en cosmética, en moda, en gastronomía, el mercado local está más abierto a este tipo de productos”, asegura Quevedo, que acaba de presentar una nueva línea, Black Baccara.

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