Adquisiciones

La inversión china en España se multiplicó por cuatro en 2016

Urbaser y el RCD Español fueron las mayores adquisiciones en España

Inversión de China en el extranjero Ampliar foto

La inversión china en el extranjero ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos diez años gracias al apetito de sus empresas por internacionalizarse y mejorar tanto su productividad, gracias a la tecnología, como el consumo interno del país asiático. Un apetito que al principio fue liderado por las empresas estatales pero que ahora ya está representado por los grupos privados en un 70%.

El año pasado, las transacciones de empresas chinas en Norteamérica y Europa alcanzaron los 94.200 millones de dólares (89.260 millones de euros), frente a los 40.900 millones de dólares de 2015, según un informe elaborado por Baker McKenzie con datos de Rhodium Group, que destaca el interés por tecnología y marcas de consumo.

Norteamérica, contabilizando a EE UU y Canadá, logró captar el año pasado inversiones por 48.000 millones de dólares, lo que implicó triplicar la cifra registrada un año antes y se situó por delante de Europa, algo que no lograba desde 2013. La inversión en los países europeos, por su parte, se situó en 46.000 millones de dólares, doblando el importe de las transacciones de un año antes. De ese total, más de 39.880 millones fueron a estados miembros de la UE de los 28.

España captó 1.850 millones de euros el año pasado de empresas chinas, frente a los 470 millones que recibió en 2015, lo que le coloca en el séptimo puesto de los 32 países europeos analizados por el informe. Unos números explicados por las dos principales operaciones cerradas durante el pasado ejercicio: la compra de Urbaser a ACS por parte del fondo Firion Investment por entre 1.164 y 1.399 millones de euros y la adquisición del RCD Español por el inversor Chen Yansheng por unos 200.

Para este año se contabilizará la adquisición de Aritex, la división tecnológica de Comsa, por parte del consorcio estatal chino de fabricación de aeronaves China Aviation Industry Corporation (AVC). La operación, anunciada pero no cerrada, supondrá un desembolso de 167 millones de euros.

Maite Diez, socia de Corporate y M&A de Baker McKenzie reconoce que “España debería mejorar posiciones en cuanto a captación de inversiones chinas” si se analiza su papel en la economía europea y el esfuerzo en internacionalización realizado por las empresas españolas en los últimos años. Diez recuerda que la ausencia de Gobierno del último año no ha favorecido las inversiones extranjeras, pero apunta a que el brexit y las citas electorales en Alemania y Francia pueden atraer mayor interés a España. Si bien, reconoce que la resolución de la operación del Edificio España “no ha ayudado” a la buena imagen en China.

En Europa, Alemania y Reino Unido acapararon el 46% de la inversión del país asiático y la economía germana superó por primera vez a la británica en cuanto a inversiones recibidas por parte de China. Por sectores, tecnología de la información y comunicaciones, transporte e infraestructuras y maquinaria y equipamiento industrial coparon el 70% de las transacciones, siendo la mayor operación la protagonizada por el desarrollador de videojuegos finlandés Tencent adquirido por Supercell por 7.800 millones de dólares.

El conglomerado chino HNA –principal accionista de la cadena hotelera española NH– cerró la compra de la firma irlandesa de leasing de aviones Avolon por 2.370 millones de euros; la de Swissport, empresa de servicios en tierra de pasajeros y carga aérea, por más de 2.400 millones, y la de Gategroup por 1.200 millones. El gigante de la industria turística Ctrip se hizo por su parte con la plataforma Skyscanner por 1.650 millones.

Para este año, Baker McKenzie prevé otro ejercicio con fuertes inversiones chinas en el extranjero, con operaciones relevantes en trámite como las compras de Syngenta (ChemChina) y una participación del 25% en Hilton (HNA). Todo bajo el mantra recordado por Xi Jinping, presidente de China, en el Foro de Davos de que el país asiático invertirá 750.000 millones de dólares en el exterior en los próximos ocho años.

Entre las sombras se sitúa la fuerte devaluación de la divisa china, el yuan, que en lo que va de año cae un 1,1% frente al dólar. Ello ha provocado que Pekín haya activado este año una normativa para limitar las inversiones en el exterior y que estas no se utilicen para sacar de forma masiva capital del país.

EE UU y Alemania analizan limitar las operaciones

Países como Alemania y Estados Unidos han abierto en los últimos meses un debate sobre si limitar o no la adquisición de sus empresas por parte de China, una decisión que hasta hace poco solo se realizaba por cuestiones de seguridad nacional (tecnología y sectores empresariales clave). Los más críticos con las fuertes inversiones chinas defienden límites en las transacciones al igual que China impone sus propias restricciones a la hora de implantarse allí. La exigencia de esa reciprocidad comercial mutua podría ser, según Maite Diez, socia de Corporate y M&A de Baker McKenzie, una barrera para el futuro.

En el último Foro Económico de Davos, Xi Jinping insistió en su discurso que en una hipotética guerra comercial no hay vencedores ni vencidos y aseguró que “China mantendrá las puertas abiertas a la inversión, no las cerraremos. Esperemos que también lo hagan los demás”, afirmó el presidente chino.

Junto a todo ello, el informe destaca que durante el año pasado se cancelaron un total de 30 transacciones en Norteamérica y Europa valoradas en 74.000 millones de dólares, de las que 20 estuvieron protagonizadas por firmas europeas.

Entre las causas de que estas operaciones no fueran adelante está el bloqueo por parte de las autoridades chinas y la defensa de la seguridad nacional por los países occidentales. Por parte de las autoridades chinas, en los últimos meses se han frenado operaciones en sectores como el inmobiliario, el financiero o el entretenimiento que Pekín ha puesto en el punto de mira para frenar esa salida de capitales. Entre los ejemplos más llamativos estuvo el desistimiento de la aseguradora Anbang de pujar por el grupo hotelero Marriott junto a Starwood.

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