Editorial

Un año poco propicio para refinanciarse

Estas operaciones se han desplomado un 59% en España desde el inicio de 2017

Vista del logotipo del Banco Central Europeo (BCE) en su sede de Fráncfort, Alemania.
Vista del logotipo del Banco Central Europeo (BCE) en su sede de Fráncfort, Alemania.

Las refinanciaciones empresariales se han desplomado en España desde el inicio de este año. El importe de estas operaciones en el arranque del ejercicio se hundió un 59%, frente al mismo periodo del año anterior, hasta los 1.067 millones de euros. Pese al entorno de tipos al 0%, el margen para reducir la factura financiera de las empresas por los costes de los créditos se ha reducido. Hace menos de dos años que las grandes empresas españolas negociaron en tromba las condiciones de sus refinanciaciones y rebajaron con sus bancos los diferenciales de sus créditos. Para ello aprovecharon el cambio de política del BCE, que en marzo de 2015 comenzó a comprar deuda en la zona euro por 80.000 millones de euros mensuales –que luego bajó a 60.000 millones– y a insuflar liquidez en el mercado. Las compañías sacaron tanto partido al oxígeno suministrado por Fráncfort que el volumen de refinanciaciones de ese año pulverizó todos los récords, hasta alcanzar los 60.191 millones, un 50% más que durante el ejercicio anterior. Grandes compañías como Iberdrola, Telefónica, El Corte Inglés, ACS, Gas Natural, Sacyr, Eroski o Euskaltel se refinanciaron durante el primer semestre de ese año. En ese momento los spreads –diferenciales entre el índice que se toma para calcular el precio del crédito y el coste real de este– oscilaban entre los 30 y 40 puntos básicos en las empresas con rating y los 200 en las que no tienen esa calificación.

La caída de operaciones de refinanciación en lo que va de año se explica por una conjunción de factores. La primera es que el ejercicio no ha comenzado con una mejora significativa en esos costes. Además, dado que los índices referenciados, como el euríbor, siguen en negativo, las empresas no necesitan negociar con las entidades para aprovechar esa circunstancia, puesto que los índices se revisan periódicamente. A ello hay que sumar la tormenta perfecta, en términos políticos, que se ha abatido sobre el mercado en los últimos meses. La inestabilidad que ha vivido España hasta la formación de Gobierno, el sí al brexit y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no han facilitado estas operaciones.

La consecuencia de todo ello es que 2017 se presenta, a priori, con unas previsiones de volumen de operaciones de refinanciación similar al del año pasado y con un margen para bajar diferenciales reducido. Se trata de una coyuntura que las empresas deben tener en cuenta, pero también los inversores a la hora de colocar su dinero. Mientras las grandes empresas y aquellas con mejores ratings cuentan con liquidez de sobra, las peor calificadas tienen por delante el reto –y la dificultad– de mejorar el coste de sus créditos en un entorno en el que el precio del dinero sigue estando bajo mínimos.

Normas