Arte

La colección privada de los Hochschild llega a Madrid

Una muestra con obras de 43 artistas peruanos, en la Sala Alcalá 31 hasta el 16 de abril

Hochschild
Traje regional peruano, fotografiado por Mario Testino.

El cuadro Quipus, dos nudos con fondo blanco, fue descolgado del dormitorio Hochschild en Lima (Perú) para viajar a Madrid. Se trata de una pieza del artista Jorge Eduardo Eielson, que pertenece a una serie que toma su nombre del vocablo quechua khipu, que significa nudo, ligadura o atadura, un sistema de cuerdas que era usado por los incas y otras cultura andinas para contar, para llevar registros y para comunicar información. Todo ello lo explica Octavio Zaya, comisario de la exposición Próxima Parada. Artistas peruanos en la Colección Hochschild, la mayor colección privada de arte contemporáneo peruano del mundo, propiedad del matrimonio peruano Eduardo y Mariana Hochschild, presentada ayer en Madrid.

La muestra supone una introducción al arte desarrollado en Perú a lo largo de las tres últimas décadas, pero también es una visión única y singular de la creatividad de los artistas peruanos desde su país y en el exterior. “Dentro del arte latinoamericano el de este país es el más vivo”, explica el comisario, que durante años se ha dedicado a investigar todas las disciplinas artísticas contemporáneas de Perú. Repartidas en dos plantas de la Sala Alcalá 31 se exhiben las obras, hasta el 16 de abril, desde pintura, escultura, dibujos y fotografías hasta videoproyecciones, instalaciones, obra gráfica y proyectos híbridos y multidisciplinarios, de 43 artistas.

Algunos de ellos son conocidos en España porque ya han expuesto anteriormente en galerías e instituciones españolas o forman parte de algunos de los museos nacionales, entre ellos Milagros de la Torre, Martín Chambi, Fernando Bryce, Fernando de Szyszlo, Sandra Gamarra, Armando Andrade Tudela, Gilda Mantilla y Raimond Chaves. “Se ha realizado un gran esfuerzo y ha sido una exposición costosa de montar, entre otras razones porque hay obras que, a pesar de pertenecer a una colección privada, han sido custodiadas por el gobierno de Perú al formar parte de su patrimonio”, señaló el comisario. Es el caso de Tilsa Tsuchiya y de José Sabogal.

En la planta baja sorprende el montaje de José Carlo Martinat, Ambiente de estéreo realidad, una instalación formada por una serie de impresoras térmicas conectadas a un ordenador. A cada impresora se le asigna una pregunta sobre diferentes problemáticas a las que se han enfrentado Perú y España en los últimos años. Las respuestas son impresas en papeles de colores de las banderas de ambos países, que se esparcen en el espacio con la ayuda de unos ventiladores. Martinat es el artista que tiene expuesta una obra, Ñ, en el MoMA de Nueva York, como protesta al desprecio de Trump hacia el idioma español. Otro montaje que no deja indiferente es el de David Zink Yi, un calamar gigante en cerámica esmaltada. La entrada es gratuita.

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