Editorial

Paso de gigante en el gran consumo

El interés de la estadounidense Kraft Heinz por hacerse con el gigante angloholandés Unilever va a suponer, antes que nada, una prueba de cómo el brexit puede afectar a los negocios multinacionales, ya que esta última tiene un pie en cada lado del Canal de la Mancha. Pero es muestra sobre todo de los importantes movimientos corporativos que, respaldados por el entorno de facilidad de financiación, se avecinan en los grandes grupos en general, y en los de gran consumo en particular. El pasado ejercicio fue fructífero en compras y fusiones, con especial relevancia en el campo farmacéutico y bioquímico. Pero salvo los movimientos de consolidación mundial en el sector cervecero, en el campo alimentario, marcado por los estrechos márgenes, no se han producido operaciones de primer orden desde la unión precisamente, de Kraft y Heinz, en 2015. Que el principal accionista de esta sea el activo Warren Buffet (Berkshire Hathaway), sugiere que la macrooferta, cuantificada en 143.000 millones de dólares, no se va a quedar en un mero intento tras el primer rechazo de Unilever. Y más porque el fondo 3G Capital, segundo accionista de Kraft Heinz (Orlando, Oscar Mayer, Philadelphia...) hace tiempo que airea su plan de hacerla crecer en marcas de alimentación, en las que el enorme catálogo de Unilever cuenta con Lipton, Knorr, Frigo, Tulipán o Calvé, entre varios cientos más.

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