Vida saludable

Adolescentes preparados para hacer frente a la obesidad

El programa TAS va dirigido a alumnos de 3º de ESO

Un grupo de alumnos muestran el plato que han preparado en un taller de cocina del programa TAS.
Un grupo de alumnos muestran el plato que han preparado en un taller de cocina del programa TAS.

En España, un 23% de la población adulta es obesa y un 38% sufre sobrepeso, según un reciente estudio publicado por la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), Initial approach to chilhood obesity in Spain. En niños y adolescentes ese porcentaje es del 25% de sobrepeso y el 15% de obesos. Como principales causas de esta epidemia se señalan los malos hábitos alimentarios y el aumento del sedentarismo.

Ante esta realidad, la Fundación Alícia y la Fundación Mondelez International pusieron en marcha en 2011 el programa TAS (Tú y Alícia por la Salud) para su aplicación en los colegios con el objetivo de conocer los hábitos alimentarios y de actividad física de los adolescentes españoles y poder proporcionarles los conocimientos, habilidades y destrezas necesarias para mejorar su calidad de vida y evitar futuras enfermedades provocadas por los malos hábitos.

“Mondelez, como empresa de alimentación, tiene como uno de los planes básicos de su política de responsabilidad corporativa generar hábitos de vida saludables. Y combatimos la obesidad desde tres enfoques: la educación nutricional, el ocio activo y proporcionar acceso a alimentos frescos. Con esta premisa, buscamos el socio en España y la Fundación Alícia nos parecía la alternativa ideal por lo innovador del proyecto”, comenta Noa Llusiá, responsable de comunicación y responsabilidad corporativa de Mondelez España.

Discapacidad

“La novedad este curso es la extensión del programa a grupos de jóvenes con discapacidad psíquica. Estamos trabajando con organizaciones especializadas que trabajan con estos colectivos para que nos ayuden a hacer un diseño apropiado”, remarca Noa Llusiá. Sin embargo, “todavía está en una fase inicial”, reconoce Sara Pareja. “Tenemos que ver si será una adaptación del programa como tal o la creación de una herramienta para la adopción de hábitos alimentarios para este núcleo de población”.

Se trabaja con los adolescentes “porque en España se combate la obesidad desde la estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad que incide en la infancia y vimos con la Fundación Alícia que esta franja de edad estaba más desprotegida”, señala Llusiá.

El programa TAS es un itinerario de trabajo online dirigido al alumnado de 3o de ESO (13 y 14 años) que se aplica en cuatro modalidades: Express, de 12 sesiones de duración (que todavía tiene el plazo de inscripción abierto hasta junio); Trimestral y Tutoría, de 22 sesiones cada una de ellas, y la Optativa, que se ejecuta en 30 semanas. “Lo más importante del programa es que son los alumnos, con su participación activa, los gestores del cambio de mejora de hábitos, tras hacer un autodiagnóstico”, destaca Sara Pareja, nutricionista de la Fundación Alícia. Los itinerarios constan de sesiones pautadas para el profesorado. “Los profesores se descargan el guion y el material de la plataforma y de manera autónoma desarrollan y trabajan toda la parte de hábitos saludables”, explica Pareja.

El TAS tiene una parte de actividades participativas, por ejemplo, con talleres de cocina o talleres de danza donde un cocinero o un monitor de baile se dirigen, a través de un vídeo, directamente a los alumnos, que bailan según las instrucciones del monitor o reproducen las recetas aprendidas, cuenta la experta de la Fundación Alícia. El programa también propone retos, que son pequeñas tareas fuera del horario escolar, “del tipo hacer una ruta o caminata durante el fin de semana, elaborar una receta o prepararse un desayuno saludable en casa y subir la foto a la red social del TAS, por ejemplo”, ilustra Pareja.

Todas las actividades se realizan en horario lectivo, pensadas para que los colegios las integren en las diferentes asignaturas. “El material del programa lo vamos repartiendo en todas las asignaturas de 3o de ESO, porque es de vida saludable, no solo alimentación”, comenta María Antonia Peris, profesora de Física y Química en el colegio Montespiño de A Coruña y tutora del programa TAS en el centro educativo, que es uno de los pioneros en adoptar esta iniciativa, que aplica en su modalidad trimestral.

Integrado en el programa lectivo

Así, “en Alemán se trabajan alimentos, formas de alimentación… En Sociales, respecto a un país, las características que tiene, su climatología, cómo influye en los tipos de cultivos o en la alimentación. En Inglés tratan un tema muy de moda, el slow food. En Gallego trabajan la dieta atlántica, pero también todo lo relacionado con la historia de Galicia, con nuestras costumbres, nuestras tradiciones, el clima. En Biología, temas de nutrición. En Física y Química, determinadas prácticas, en vez de hacerlas con materiales y productos que a las alumnas no les dicen nada, vamos a la cocina y, por ejemplo, la semana pasada, que teníamos que ver mezclas y disoluciones, estuvimos haciendo flanes”, ilustra Peris.

Otra parte del programa es prevenir adicciones en el futuro y las alternativas al ocio. “Tenemos un programa de recreos saludables y conseguimos que jueguen bastante y que se muevan y corran”, remarca la profesora.

Hasta la fecha, el programa TAS ha llegado a 30.000 beneficiarios directos e indirectos y a más de 200 colegios.

Cantidad y frecuencia

La Fundación Alícia ha elaborado una pirámide de la alimentación donde se explican no solo los grupos de alimentos, sino también la forma de cocinarlos, “que influye muchísimo que puedas comerlos en mayor o menor cantidad”, apunta la nutricionista Sara Pareja. También influye, y así se refleja en la pirámide, “con quién comes, dónde y en qué momento lo haces, y la actividad física, que no podemos desligar de la alimentación”.

“Ningún alimento es bueno ni malo, el alimento en sí no tiene la propiedad de hacerte daño, es la cantidad y la frecuencia de consumo”, remarca Pareja. “Si eres deportista, que más da si te comes un bollo con más frecuencia. Tenemos diferentes tiempos durante el día para hacer comidas. Lo importante es que en cada una no me coma un bollo”, concluye.

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