Operaciones corporativas

Aernnova paraliza su debut en Bolsa para dar entrada a socios financieros

Los dueños no quieren vender el 100%, sino dar liquidez a Springwater

Montaje en Aernnova del estabilizador horizontal de un modelo de Airbus.
Montaje en Aernnova del estabilizador horizontal de un modelo de Airbus.

Aernnova ha estado en el disparadero de las salidas a Bolsa desde finales de 2014. Incluso contrató a sus bancos colocadores con la intención de salir en 2016 o este año. Pero la venta de un porcentaje no de control a un inversor financiero es ahora la opción preferida. El fondo de capital riesgo Springwater lograría así liquidez.

El spin off de Gamesa, Aernnova, que cobró vida independiente en 1999, un año antes del debut en Bolsa de su antigua matriz, se dedica al diseño y a la fabricación de aeroestructuras, como alas, estabilizadores y fuselajes de los aviones. Trabaja para Airbus, para la brasileña Embraer, para la estadounidense Boeing, y también suministra piezas para los aviones diseñados por la francesa Bombardier, entre otras.

La compañía que preside Iñaki Gandásegui ha estado buscando el momento idóneo para debutar en la Bolsa desde finales de 2014. Contrató a STJ como asesor, a Citi, Morgan Stanley y Santander como los coordinadores globales y Bank of America Merrill Lynch, BBVA y Deutsche Bank como colocadores.

Pero la colocación fue aplazándose. Hasta que, después de comprobar las dificultades para encontrar una demanda sólida a los precios que los accionistas buscaban, entre los 1.000 y los 1.500 millones de euros, la compañía está en plena búsqueda de una alternativa privada. “Ahora el objetivo es incorporar a un inversor financiero, pero que no compre el 100% del capital, como se busca por ejemplo en el caso de Redexis –en pleno proceso de recepción de ofertas– o Allfunds”, señala una fuente conocedora del proceso. El objetivo es que ese inversores no tenga el control.

Fondos de pensiones canadienses y 'private equities' se han interesado en la compañía

El fondo de capital riesgo suizo Springwater capitaneado por Martin Gruschka controla un 38% –entró en su capital en 2014– y los directivos de Aernnova tienen una participación del 39%. El 4% está en manos de otros accionistas y el 19% restante permanece como autocartera, después de que el Fondo de Garantía de Depósitos saliera de la compañía con una valoración de 200 millones para el 100% del grupo en el primer trimestre de 2015.

“El objetivo es seguir impulsando el crecimiento a nivel nacional e internacional y mantener su posicionamiento único en la industria. Para ello, se manejan varias alternativas, entre ellas una potencial salida a Bolsa. No obstante, a día de hoy ninguna de las posibles opciones está decidida”, señalaban desde la empresa el pasado noviembre.

Fuentes conocedoras del proceso de venta señalan que la salida a Bolsa está completamente aparcada. Y que el proceso de recepción de ofertas privadas ya está abierto. “Se están interesando inversores de largo plazo, como fondos de pensiones canadienses y también otros de capital riesgo”, indica otra fuente conocedora de las intenciones de la firma.

De entrada, el porcentaje que se vendería será el que está en manos de Springwater, aunque está encima del tapete que los directivos vendan una parte del capital y que la compañía pueda hacer caja con su autocartera. Así conseguirá dinero fresco para realizar la expansión prevista. Una de las grandes virtudes de Aernnova es su gran cartera de pedidos, lo que le otorga una gran visibilidad de cara al largo plazo. Las cuentas de 2015, las últimas depositadas en el registro mercantil, muestran que sus pedidos a cierre de ese ejercicio ascendían a 380 millones de euros.

Citi, que ha estado en el inicio del proceso de salida a Bolsa, es ahora el que pilota la venta de una parte del capital a inversores privados.

El grupo finalizó 2015 con unos ingresos de más de 600 millones de euros y una deuda financiera neta de unos 440 millones de euros. El resultado de explotación fue de 90,7 millones de euros, y el neto, de 70,2 millones de euros. Por divisiones, el negocio de aeroestructuras metálicas representa la mayor parte de su facturación (391 millones), seguido de los composites (119 millones). Mientras, las áreas de ingeniería y automoción supusieron a cierre del año pasado ventas por 37,4 y 51,2 millones, respectivamente. Otras ventas sumaron 2,1 millones.

Las salidas al mercado que llegarán este año

Tras la sequía de estrenos bursátiles vivida el año pasado en España, rota tan solo con excepciones como Parques Reunidos, Dominion, Telepizza y Coca-Cola European Parnets, las previsiones para 2017 son más halagüeñas. Baker McKenzie cifra en unos 3.400 millones de euros lo que podrían captar este ejercicio los debuts en la Bolsa española.

Entre las operaciones más esperadas estarán las de Gestamp y Prosegur Cash, cada una de ellas con una valoración superior a los 3.000 millones.

En el punto de mira del mercado, y de la banca de inversión tras un 2016 flojo, también se han situado otras empresas como la inmobiliaria Neinor, participada por el fondo estadounidense Lone Star.

Se esperan también operaciones de fusiones y adquisiciones que podrían estar protagonizadas por firmas de capital riesgo y fondos de inversión. Se esperan así colocaciones como la de Allfunds, la plataforma de comercialización de fondos de inversión participada por Santander, y cuya valoración podría ascender a 2.000 millones de euros.

Tampoco se descartan colocaciones como la de la operadora de gas Redexis o el grupo de medios audiovisuales Imagina, ni el regreso de operaciones paralizadas en 2016 como Telxius.

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