Editorial

Prorrogar los Presupuestos

El Gobierno valora la posibilidad de seguir todo el ejercicio de 2017 con los Presupuestos Generales del Estado prorrogados. Esta decisión, reconocida por Hacienda ante los funcionarios, no significaría que el Gobierno quede atado de pies y manos. La doctrina constitucional y la misma praxis habilita al Ejecutivo para que, mediante los correspondientes decretos, pueda aprobar partidas de urgente necesidad, siempre que no atañan directamente a los ingresos, los gastos o el cumplimiento del plan económico. Sin embargo, la prórroga no incluiría los recortes necesarios para cumplir el ajustado objetivo de déficit para 2017. Una meta, del 3,1% del PIB frente al 4,6% de 2016, que el FMI calificó ayer mismo de factible sin ajustes adicionales, pero siempre que se materialice el aumento de recaudación previsto por el Gobierno. En cualquier caso, el hecho de que esté aprobado el techo de gasto –con el apoyo PP, PSOE y Ciudadanos– ofrece un colchón y resta dramatismo a la posibilidad de la prórroga. Porque el calendario político, con el PSOE abierto en canal a la espera de un congreso federal que no se celebrará antes de las puertas del verano, va a marcar la legislatura se quiera o no. Sin descartar acuerdos de última hora y antes de entrar en un callejón sin salida, la prórroga se vería como lo menos malo. Porque lo bueno sería el fructífero entendimiento entre los grandes partidos.

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