Telecomunicaciones

Las fusiones de telecos de EEUU, en manos de Trump

AT&T elevará la inversión si hay rebaja fiscal en EE UU

Logotipo de Verizon en una tienda de la compañía.
Logotipo de Verizon en una tienda de la compañía. Getty Images

Las grandes telecos estadounidenses vuelven a estar en movimiento en el proceso de consolidación con operaciones multimillonarias sobre la mesa. Así, Verizon está sondeando la compra del gigante del cable Charter Communications, tras haberse especulado en los mercados con que podría adquirir Comcast. La repercusión entre la comunidad inversora es enorme. Verizon tiene una capitalización bursátil de 201.000 millones de dólares (unos 188.000 millones de euros), por 100.000 millones de Charter.

Con este movimiento, Verizon estaría tratando de responder a AT&T, que ya está en proceso de adquisición del gigante de los medios y la producción audiovisual Time Warner, en una transacción valorada en 85.400 millones de dólares (casi 80.000 millones de euros).

En este proceso de consolidación podrían entrar Sprint, controlada por el grupo japonés Softbank, y T-Mobile USA, filial en EE UU de Deutsche Telekom. Los mercados financieros ya están apostando de nuevo por una posible integración entre ambas, creando un grupo que podría alcanzar unas sinergias de 5.000 millones de dólares. En 2014, Sprint trató de adquirir T-Mobile, pero retiró finalmente la oferta ante las resistencias regulatorias.

Otra alternativa pasa por una fusión entre T-Mobile y alguno de los grandes grupos de cable. De hecho, JP Morgan señala que hay un 90% de posibilidades de que la filial de Deutsche Telekom esté envuelta en alguna operación corporativa en los próximos cinco años, citando como interesados a Dish Networks o algún grupo internacional que quiera posicionarse en EE UU.

Ante estas transacciones, algunas ya en marcha de forma efectiva y otras en estudio por parte de sus protagonistas, las miradas se centran en las posiciones que pueden adoptar las autoridades reguladoras norteamericanas y la propia Administración de Donald Trump.

Por ejemplo, The Washington Post apuntó esta semana que las operadoras van a encontrarse con un marco regulatorio más favorable a las fusiones que durante la época de la Administración Obama. Así, las telecos se encontrarían con una “ventana” de oportunidad en la que se autorizarían muchos acuerdos.

En este sentido, en la época de Obama, las agencias regulatorias y las autoridades de la competencia se posicionaron contra la compra de T-Mobile por parte de AT&T y contra el intento de adquisición de Time Warner Cable por Comcast, que hubiera dado lugar al mayor grupo de cable de EE UU.

Así, por ejemplo, con respecto a la integración de Verizon y Charter, la prensa de EE_UU ya apunta que ambas empresas podrían tener que vender paquetes de clientes de televisión de pago en algunas grandes áreas metropolitanas. Según Bloomberg, en algunas zonas del estado de Nueva York, tendrían una cuota de mercado superior al 70%.

Pero también hay incógnitas. Y es que Donald Trump se mostró muy crítico con la compra de Time Warner por parte de AT&T durante la campaña electoral. En su opinión, el nuevo grupo concentraría un gran poder.

En estas circunstancias, AT&T parece haber buscado un acercamiento a la nueva administración de Washington. Su consejero delegado, Randall Stephenson, se reunió recientemente con el propio Trump en un encuentro en el que se trataron distintos temas. Tras la reunión, el directivo de AT&T afirmó que le gusta lo que ha visto de la nueva administración en ámbitos como la regulación con el tratamiento de la llamada neutralidad de la red, o la reforma fiscal. Stephenson fue más allá y aseguró que con tipos fiscales entre el 20% y el 25%, la operadora elevaría sus niveles de inversión en nuevas redes en el país.

De momento, la administración Trump se está constituyendo, con la llegada de puestos claves para el sector de las telecos. Entre los primeros nombramientos ha figurado el de Ajit Pai como presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC en el acrónimo anglosajón) en sustitución de Tom Wheeler. Pai trabajó en el departamento de regulación de Verizon entre 2001 y 2003, según señala la agencia Bloomberg, antes de trabajar en el Congreso y el Departamento de Justicia de EE UU.

Entre 2012 y 2016 fue comisionado de la FCC, nominado por el Partido Republicano, puesto desde el que se mostró crítico por las largas revisiones en las fusiones entre empresas. En 2012, votó a favor de permitir a Verizon la compra de nuevas frecuencias del espectro a las compañías de cable.

La consultora Ovum señaló que el nombramiento de Pai como presidente de la FCC podría suponer el fin de las actuales normas de neutralidad de red. También podría ser más favorable ante un escenario de consolidación destinado a mejorar las infraestructuras de banda ancha en zonas rurales. La firma también cree que con la llegada de Pai aumenta la probabilidad de que se apruebe la fusión de AT&T y Time Warner a pesar de las declaraciones de Trump contrarias al acuerdo.

El sentido industrial de las fusiones en el sector

En una posible integración, Verizon aportaría 114 millones de clientes de móvil, 4,69 millones de usuarios de televisión de pago y 5,65 millones de clientes de banda ancha fija. Charter aportaría 17 millones de clientes de los servicios de vídeo y 21 millones de usuarios de internet de alta velocidad. Charter, que cuenta con el respaldo de figuras como Warren Buffett y el magnate del cable John Malone, se convirtió en 2016 en el mayor grupo de cable de EE UU, tras las compras de Time Warner Cable y BrightHouse.

Verizon ha defendido que la fusión tendría un gran sentido industrial. El propio Charter tiene un acuerdo con Verizon para ofrecer servicios de telefonía móvil a través de su red.

Además, la integración ayudaría a Verizon en el despliegue de las redes de 5G, que necesitan de amplias conexiones de fibra para atender los servicios en las áreas urbanas de gran densidad de población.

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