Inclusión

La cultura del vino llega a la lengua de signos

El grupo Matarromera diseña una oferta enoturística para personas con discapacidad auditiva

En la imagen superior, una cata de vinos en lengua de signos. Ala izquierda, un momento de una de las videocatas de Matarromera.
En la imagen superior, una cata de vinos en lengua de signos. Ala izquierda, un momento de una de las videocatas de Matarromera.

Desde hace tiempo, el vino y todo lo que le rodea se ha convertido en un polo de atracción de turistas. Las bodegas han abierto de forma progresiva sus puertas para dar a conocer su historia, sus procesos de fabricación y una cultura presente en España desde hace siglos. Una forma de dar respuesta a la caída del consumo de esta bebida en el país en los últimos 30 años, siendo el 19o del mundo en consumo por habitante pese a estar siempre entre los tres primeros en producción. El enoturismo ya mueve a más de 2,2 millones de personas, y su crecimiento es constante.

Dentro de ese proceso de recuperar la cultura vinícola en España, el grupo Matarromera ha querido dar un paso más allá. A través de la Fundación Carlos Moro, desarrolla una oferta enoturística destinada a las personas con discapacidad auditiva, en colaboración con la Plataforma Representativa Estatal de Personas con Discapacidad Física (Predif) de Castilla y León. Apartir del mes de marzo, Matarromera comenzará a ofrecer visitas guiadas y catas con intérpretes de lengua de signos en sus bodegas Emina Rueda, en Medina del Campo (Valladolid); y en Emina Ribera y Matarromera, en Valbuena de Duero (Valladolid). “Habrá una parte de visita y recorrido por las bodegas y los viñedos: otra parte visual, con vídeos y reportajes con subtítulos y también en lengua de signos, y las catas, con una persona que traducirá al enólogo”, afirma Roberto Sánchez, gerente de la Fundación Carlos Moro de Matarromera.

Pese a que sí han existido experiencias previas de acercar el vino a personas con discapacidad auditiva, la iniciativa de Matarromera será la primera en establecer una oferta estable para esta personas. “Con la citada plataforma nos hemos asesorado en cuanto a la adaptación de un lenguaje tan técnico como el vinícola, y para encontrar a los mejores profesionales. Que fuesen personas que sientan y sepan transmitir la cultura del vino”.

43 videocatas también adaptadas en YouTube

Además de las visitas guiadas y las catas en lengua de signos, el grupo Matarromera ha grabado 43 videocatas adaptadas a la lengua de signos y subtituladas al castellano, que cuelga semanalmente en su canal de YouTube. De hecho, estos vídeos fueron los que dieron pie al proyecto de las visitas presenciales adaptadas a personas con discapacidad auditiva. “Según hacíamos las videocatas, nos dimos cuenta de que podría haber gente que demanda una información aún más exigente. Fue el inicio del proyecto, y nos llevó a dar forma a la segunda fase, poder ofrecer visitas a la bodega y catas presenciales en lenguaje de signos”, explica el gerente de la Fundación Carlos Moro, Roberto Sánchez.

La idea del proyecto es crear una oferta abierta, con grupos reducidos que se irán completando según las solicitudes y las necesidades de cada cliente, y siempre acompañados por un intérprete. “Hay gente que puede preferir una visita a la bodega, y cerrar grupos de 10 personas. Y otros que prefieran hacer solo las catas, desde iniciados a expertos. Queremos que sea algo adaptado a la gente. Era fundamental que no hubiese ninguna barrera para acceder a esta información”, añade Sánchez. Para ello, también han elaborado manuales que adaptan de la manera más fiel la terminología vinícola al lenguaje de signos, de forma que el intérprete no solo traduzca al enólogo, sino que también pueda expresar lo que este dice de forma que los visitantes puedan comprenderlo de una forma sencilla. “Pensamos que en una cata en la que tiene que haber un intérprete, los tiempos son diferentes, y se tienen que adaptar al grado de conocimiento de quienes asisten a ellas. Cada uno de los manuales que hemos hecho está acorde con lo que nos van a demandar, y así el intérprete puede tener unas nociones básicas para que su traducción sea lo más fluida posible”, detalla Roberto Sánchez.

Las catas podrán ser con vino con alcohol y sin alcohol, y esta nueva oferta enoturística también incluye a los niños:“Que puedan venir y ser partícipes de todo el proceso de vendimia, que puedan pisar el campo...”. El gerente de la Fundación Carlos Moro confirma que las visitas en lengua de signos tendrán el mismo coste que las del público general.

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