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La moderación obligada de Santander tiene sus ventajas

Los resultados invitan a cierto optimismo: el margen bruto en España podría estar al alza

Ana Patricia Botín, presidenta de Santander, ayer.
Ana Patricia Botín, presidenta de Santander, ayer.

Las dificultades de Santander tienen un lado bueno. Su ratio de capital, del 10,6%, está muy por debajo del 12,6% de promedio de sus pares europeos. Pero los resultados anuales sugieren varias razones para que los inversores sean optimistas.

El margen neto y el beneficio neto subieron en el cuarto trimestre de 2016 respecto al mismo periodo del año anterior. Puede parecer sorprendente dado que el margen bruto en España se redujo, pero el mercado interno aporta solo un octavo del beneficio neto: Latinoamérica y el Reino Unido representan dos quintos y un quinto, respectivamente. Los resultados en Gran Bretaña también se vieron afectados por el abrupto descenso de la libra tras el brexit. En moneda local, el beneficio neto del Reino Unido aumentó un 19% en el cuarto trimestre.

Podría animar sus operaciones domésticas comprando el Banco Popular, pero probablemente sea mejor evitarlo

Otra ventaja es que el margen bruto en España podría estar al alza. El euríbor se ha estabilizado, después de haber estado por debajo de cero en 2016. Mientras no disminuya más, el margen de intereses debería mejorar en la segunda mitad del año: en España solo el 10% de las hipotecas y los préstamos corporativos están a interés fijo, por lo que los cambios en los tipos de referencia repercuten en los resultados de los bancos con relativa rapidez. Mientras, Santander ha logrado compensar parte de la presión sobre el margen de intereses en España aumentando las comisiones, cuyos ingresos crecieron un 8% interanual en el cuarto trimestre.

La preocupación por la relativamente baja ratio de capital la mitiga el hecho de que no es un banco de inversión de riesgo, y sus activos ponderados por riesgo representan una mayor proporción del total de activos que en sus pares europeos.

El banco podría animar sus operaciones en España comprando un rival nacional como Banco Popular, pero las provisiones de este contra deudas incobrables podrían ser aún demasiado bajas, así que probablemente sea mejor evitarlo. Mientras Intesa se piensa la compra de Generali, los accionistas podrían preferir la moderación obligada de Santander.

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