Editorial

Termómetro de recuperación

La estadística sobre sociedades que elaboran los registradores mercantiles en España constituye un buen termómetro para medir el ritmo y evolución de la recuperación económica. Los datos de 2016, que fueron presentados ayer, revelan que el año pasado se crearon algo más de 102.000 sociedades, lo que supone un 8% más que en 2015 y un cambio de tendencia respecto a los dos últimos ejercicios, en los que la constitución de nuevas empresas estuvo prácticamente congelada. Pese a situarse todavía lejos de las 150.000 con las que se cerró 2006, la cifra confirma la renovada vitalidad del tejido empresarial español y su capacidad de emprendimiento. El ritmo de creación de sociedades supuso, además, casi el doble del de disoluciones, mientras que la cifra de concursos continuó bajando, como corresponde al perfil de una economía en recuperación. Pese a ello, la estadística apunta a una suave desaceleración en las cifras durante el cuarto trimestre del año pasado, que no permite deducir un cambio de rumbo, pero al que conviene prestar atención. En ese sentido, España tiene todavía por delante reformas pendientes, con el fin de flexibilizar el mercado y facilitar la aparición de nuevas empresas. Se trata de una tarea urgente para alimentar la recuperación y el empleo.

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