Tribuna

Por qué el emprendimiento social es rentable

Nos enfrentamos a un consumidor más exigente y comprometido con las prácticas éticas

Es posible que una empresa tenga como objetivo principal mejorar el planeta y la vida de las personas que viven en él al tiempo que genera beneficios económicos? Aunque pueda parecer una utopía, no solo es factible, sino que ya ocurre en la actualidad. La clave está en el emprendimiento social, una nueva forma de emprender en la que los fines comerciales no son los únicos.

Obviamente, el emprendedor social tiene muchas cosas en común con cualquier otro emprendedor. Una idea brillante que marca un antes y un después, la definición de su público objetivo y una investigación de mercado completa, así como un plan de viabilidad y expansión a medio largo plazo.

La diferencia radica en que para un emprendedor social el impacto positivo en su entorno y la rentabilidad de su negocio van de la mano. Quiere vivir de su idea, pero también desea que esa idea ayude a mejorar la sociedad y dé respuesta a alguno de los muchos retos, grandes o pequeños, a los que nos tenemos y tendremos que enfrentar. Y esa gran revolución que inicia no solo se ciñe al ámbito social, sino también al empresarial.

Esa es precisamente una de las razones por las que el emprendimiento social es rentable. Conseguir una agricultura menos contaminante y libre de productos químicos, hacer efectiva la integración social y laboral de personas en riesgo de exclusión o mejorar la calidad de vida de enfermos de patologías tan comunes como la diabetes no son solo ideas socialmente innovadoras. También son propulsoras de nuevos modelos de negocio y generan todo un ecosistema de partners y proveedores que se convierten en un foco de generación de riqueza local.

"En España, las inversiones de impacto no llegan ni al 0,5% del mercado regional"

De riqueza local y de atracción para los consumidores, otra fortaleza que hace rentable este tipo de emprendimiento. ¿Por qué? Porque nos enfrentamos a un consumidor cada vez más exigente y comprometido con las prácticas éticas, con la salvaguarda del medio ambiente y con la mejora social. Según el informe de Forética 2015, un 50% de los consumidores afirma haber elegido un producto en base a criterios éticos. Cada vez ganan más peso y es un público a tener muy en cuenta.

Por todo ello, las compañías que nacen al amparo del emprendimiento social van a jugar un papel clave en el tejido empresarial del futuro. No solo eso. Cada vez más organizaciones van a poner el foco en este tipo de emprendimiento, para aportar financiación, pero también experiencia y guiar a los emprendedores.

Parece claro por qué deberíamos apoyar e invertir en empresas sociales. Spainsif recoge en su informe sobre las inversiones de impacto en España la principal motivación de los inversores de impacto: conseguir un impacto social explícito acompañado de una rentabilidad financiera, además de alinear sus inversiones con sus preocupaciones sociales y éticas.

Ese modelo es necesario para nuestra sociedad y nuestra economía. Según datos publicados por Global Sustainable Investment Alliance (GSIA), Estados Unidos es el país con mayor volumen de inversiones de impacto, con una cifra próxima a los 50.000 millones de euros. Si hablamos del mercado europeo, su volumen de inversiones se encuentra en torno a los 20.000 millones de euros. España no llega ni al 0,5% del mercado regional, presentándose como uno de los países en los que menos desarrolladas están las inversiones de impacto, con un volumen estimado de 87 millones de euros.

Tenemos un gran camino por recorrer, pero estamos andando en la dirección correcta para impulsar el ecosistema del emprendimiento social en España.

Manuel Lencero es Co-fundador y CEO de la Fundación UnLtd Spain.

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