Director del Museo Carmen Thyssen de Andorra

Guillermo Cervera: “En un museo pequeño puedes intentar ser rentable”

Carmen Thyssen, su tía, ha confiado en él para dirigir la nuevapinacoteca andorrana, que se inaugurará el próximo 16 de marzocon 26 obras procedentes de la colección de la baronesa

Guillermo Cervera, director del museo Carmen Thyssen de Andorra.
Guillermo Cervera, director del museo Carmen Thyssen de Andorra.

Afirma que no le gusta atarse demasiado a las cosas, pero la responsabilidad de dirigir un museo con el apellido Thyssen le ha hecho abandonar, al menos durante un tiempo, una de sus grandes pasiones. “Soy un poco cuadriculado en el trabajo, y la repostería también lo es. Lo que me da más pena es abandonar la faceta de formador de amateurs, que te permite acercar la gastronomía a un nivel popular. Pero había que elegir, y esto es importante”.

Guillermo Cervera (Barcelona, 1969) tiene que dedicarse a tiempo completo a la dirección del Museo Carmen Thyssen de Andorra. Situado en la planta baja del antiguo Hotel Valira, en la parroquia de Escaldes, un edificio construido en los años 30 del siglo pasado y cuyo interior ha sido totalmente renovado. El museo ha necesitado una inversión de 960.000 euros, que ha sufragado el gobierno andorrano. Es el tercero con el nombre de la baronesa después de los espacios de Málaga y Sant Feliu de Guíxols (Girona), y el primero fuera de la frontera española. Nunca, dice Cervera, se pensó en otro lugar para abrirlo. “Representa una parte romántica para mi tía. El recuerdo de su hermano, mi padre, con el que estuvo muy unida. Siempre ha creído en Andorra y en la tranquilidad que transmite”.

La nueva pinacoteca, presentada ayer en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur), abrirá sus puertas el próximo 16 de marzo, y abunda en el concepto de pequeño espacio museístico existente en los otros dos centros: apenas 250 metros cuadrados de sala principal y una exposición inaugural, Escenarios, compuesta por 26 obras procedentes de los fondos de la colección de Carmen Thyssen, quien ha participado en su diseño, además de ser patrona, junto a Borja Thyssen, de la fundación que gestiona el centro: “Le gusta tener una papel activo, y me encanta, porque vive mucho su colección y está muy ilusionada con este nuevo proyecto. Es de lógica, porque lleva su nombre, pero además, el hecho de participar le permite seguir la evolución de lo que estamos haciendo”, explica Cervera, quien ya fue patrono del museo de Málaga, tiene formación museística y trabajó hace años para la Colección Thyssen-Bornemisza en California (EEUU).

Presión familiar

Ahora, le llega la oportunidad de, por primera vez, dirigir un museo, encargo directo de Carmen Thyssen. “Que mi tía y el Gobierno de Andorra me propusieran como director del museo y encargado del proyecto es un honor. En el caso de mi tía, me enorgullece muchísimo, a la vez que es un punto de presión adicional, por lo que puedan pensar por ser familiar suyo”, dice Cervera, quien reconoce que todo lo que ocurre en su familia, “se mira con lupa, sobre todo por la parte más mediática que representa Carmen Thyssen. Yo soy un hombre más de segunda línea, de trabajo de campo”.

Cervera reivindica el papel que su tía ha jugado en la consolidación de la marca Thyssen en el mundo del arte:“Fue ella la que consiguió que la colección viniera a España”. Y también asume la exigencia de calidad que debe tener toda propuesta artística que lleve ese apellido. “No se trata de abrir el máximo número de espacios, sino de mantener y ampliar el conocimiento de la Colección Carmen Thyssen. Tenemos que mantener la calidad del discurso artístico”.

Una de esas vías es ese formato de museos pequeños en el que también se encuadra el de Andorra, y que proporciona una serie de ventajas. Primero, dice Cervera, al visitante, que puede dedicar más tiempo a contemplar cada obra: “En una gran exposición, si no vas con mucho tiempo, te pierdes muchas cosas. No llegas a conectar con las obras. Este modelo permite una visualización más sencilla. Y también, en el lado empresarial. Explica que los grandes museos no son rentables, mientras que uno de características más reducidas “te permite trabajar intentando ser rentable y autosuficiente. Sobre todo a nivel de infraestructura y mantenimiento, la diferencia es grande”.

Museo vivo

Un modelo que puede asemejarse al de las franquicias, el cual permite llevar la colección a distintas zonas geográficas. En otra escala, como lo que hará el Louvre francés en su nuevo centro en Abu Dabi. Una tendencia que Guillermo Cervera constata. “Es un modelo interesante. La Fundación Getty lleva tiempo trabajando en exposiciones de pequeño formato con muy buen resultado, muchos visitantes y con un mantenimiento sencillo. Es tendencia. Puede ser algo similar a las franquicias, pero en nuestro caso, vendiendo cultura”.

De momento, el de Andorra será el primer museo Thyssen permanente fuera de España, aunque Cervera anuncia que retomarán la idea de hacer exposiciones en otras partes del mundo, algo que no se hace con la colección Thyssen desde hace diez años, “y creo que es un error. Hacerlo será una manera de consolidar los nombres de los museos de España y Andorra”. Este nace con un concepto de renovación constante. Las colecciones durarán 11 meses, tiempo tras el cual serán renovadas. “Permite dar una sensación de museo vivo, de que trabajamos constantemente en ofrecer algo nuevo al visitante”.

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