Editorial

Más luz para la electricidad

Una serie de circunstancias se han sumado para que se dispare el precio de la luz a niveles desconocidos desde 2013, cuando el Gobierno tuvo que intervenir. Un contexto meteorológico complicado, con una ola de frío siberiano, escasez de agua para la producción hidráulica y muy poco viento para los aerogeneradores eólicos –las dos formas más baratas de generar electricidad–, unidos a la parada de parte de las nucleares en Francia, que ha incrementado su demanda hasta convertirse en importadora y contaminar al alza la formación del precio en España, son circunstancias que, por separado, no tendrían por qué tener un impacto excesivo. Pero juntas no solo han puesto de nuevo en evidencia la escasa sostenibilidad del sistema eléctrico, obligado a emplear las fuentes más caras como el gas o el carbón, sino también una inadmisible falta de transparencia. El Ministerio de Energía y la CNMC estudian si las subidas se deben a esos factores coyunturales –incluido el alza del petróleo– o si hay comportamiento inadecuado de los agentes del sector. Energía apunta al gas y ha obligado a los operadores dominantes, Gas Natural y Endesa, a llevar más combustible al mercado a precio regulado para bajar, indirectamente, el precio de la luz. Urge revisar a fondo un sistema tan oscuro.

 

 

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