Tribuna

Los activos intangibles, vitales para las pymes

Hay ejemplos de marcas blancas ‘low cost’ muy populares y de gran valor en cuanto a activo empresarial

Al igual que el oxígeno no se ve pero es imprescindible para la vida humana, los intangibles de una compañía ni se ven ni se tocan, pero su importancia en el mercado es decisiva. Es impensable una sociedad moderna en la que la creación intelectual, la innovación y la diferenciación entre los productos, y por lo tanto, entre los competidores, no tengan una trascendencia fuera de toda duda. Y esos elementos creados por el hombre, obviamente pueden ser y son, de hecho, objeto de derecho de propiedad configurando así un activo importantísimo no solo para el que lo crea sino para cualquier persona. Por lo tanto, estos activos intangibles deben ser objeto de una regulación adecuada que otorgue a su titular una serie de privilegios y a la vez le proteja frente a posibles ataques externos.

Todo ello nos debe llevar al convencimiento de que una buena regulación legal de estos intangibles es imprescindible para su misma existencia y protección. A ello responden nuestras ya clásicas leyes de propiedad intelectual, de patentes y de marcas, a las que se unen una serie de cuerpos normativos, más específicos y otros menores.

Sentada la importancia y el valor de los activos intangibles, cabe coherentemente preguntarse pero... ¿cuánto vale un intangible? Las respuestas serán tantas como activos consideremos. Puede no tener valor alguno o puede no tener precio. ¿Qué importancia tecnológica puede tener un determinado software? Puede ser incalculable.

Hoy en día cualquier persona habla de licencias de un software o una app. Pero, ¿licencia de qué? Pues sencillamente de la tecnología intrínseca a ese producto. Sin saberlo estamos manejando como usuarios millones de ejemplos de la importancia de los intangibles y ello solo en el sector informático.

"Estos activos deben ser objeto de una regulación adecuada que otorgue a su titular una serie de privilegios y proteja frente a posibles ataques externos"

Y si pensamos en signos distintivos, viene a mi memoria la frase de un gran amigo especialista en estrategia y desarrollo de marcas que afirma constantemente que los consumidores no compran productos sino marca. Y ello es así no solo en lo que se refiere a marcas de lujo o marcas premium.

Porque pudiera pensarse que la marca, como valor, se refiere únicamente a los signos distintivos que distinguen productos de muy alta calidad. Es decir, pensar que en artículos básicos o de primera necesidad la marca no es importante. La marca solo sería importante según esta tesis para la élite con el poder adquisitivo preciso. Evidente error.

Hoy contamos con ejemplos incluso de marcas de las llamadas blancas de auténtico low cost y que son muy conocidas y populares, pero además de gran valor en cuanto a activo empresarial. ¿Cuánto valdría la marca Hacendado, marca blanca de la empresa Mercadona? Pero además nos encontramos con una marca que distingue los productos más variados porque se ha convertido ya en un signo que distingue claramente el origen empresarial de tales productos.

Qué duda cabe que estamos hablando de unos activos de un valor extraordinario, lo que por sí solo ya merecería nuestra consideración.

Pero al igual que antes comentábamos que marca no debe ser sinónimo de marca de lujo, también debemos desechar la idea que identifique los activos intangibles con “activos intangibles de gran valor”.

Con independencia de que el activo intangible pueda tener más o menos valor, la importancia de ese activo es definitiva para la empresa. Un pequeño modelo de utilidad podría ser, de acuerdo con lo expuesto, vital para una pyme concreta que fabrica un dispositivo con arreglo a tal modelo. Por supuesto, a nivel valor no podremos comparar ese modelo de utilidad del ejemplo con una gran invención patentada a nivel mundial de un laboratorio farmacéutico. Pero, atención, porque para esa pequeña o mediana empresa, dentro de su actividad, esa invención menor, ese modelo puede ser de vital importancia y por lo tanto, su protección debe hacerse con sumo cuidado.

Con independencia del tamaño de una empresa, los activos intangibles pueden y de hecho son cruciales. Por ello es importante llegar al convencimiento de la necesidad de contar con asesores adecuados para la protección y defensa de los intangibles lo que, en mi opinión, es de importancia capital, sea cual sea el tamaño de la empresa, incluso para la actividad de un autónomo. Un asesor adecuado ayudará a determinar una correcta estrategia en la protección de tales activos, imprescindible para un correcto y fructífero desarrollo empresarial.

Mario Carpintero es director general de Herrero & Asociados.

Normas