Editorial

El pobre desempeño de los fondos

El partícipe de estos fondos debe empezar a pensar que en un entorno de tipos de interés tan bajos no le devolverá nada si no asume algún tipo de riesgo

El pobre desempeño de los fondos

La rentabilidad media lograda por los diez mayores fondos de inversión del país va a cerrar el ejercicio 2016 en el 0,5%, y la media registrada en los tres años últimos en los que se han capitalizado por parte de las grandes gestoras de la industria no es mejor. La política de captación de ahorro por parte de los grandes bancos se ha centrado en los tres últimos años, sobre todo 2014 y 2015, en cebar los llamados fondos perfilados, orientados por su política de inversión al perfil de riesgo de cada ahorrador y que, tras capturar cerca de 40.000 millones de euros, tienen un rendimiento muy pobre. El desempeño es muy inferior al registrado por los fondos de su misma naturaleza por término medio, que oscila entre el 2% y el 6%, a juzgar por el retorno medio de los bonos y las subidas de las Bolsas en Europa, y con una rentabilidad real prácticamente nula o negativa tras los repuntes de las tasas de inflación.

La industria financiera dispone siempre de productos diseñados para mantener los niveles de ingresos por la gestión de los depósitos y otros activos patrimoniales, y los va poniendo en circulación en función tanto de la demanda de rentabilidades diferenciales por parte de los clientes como de las propias necesidades de las entidades, que utilizan el poder de comercialización de sus redes de oficinas para mantener el negocio.

Los fuertes trasvases de dinero que en los primeros años de la crisis viajaron desde los fondos de inversión a los depósitos para afrontar las necesidades de liquidez por el cierre de los mercados en Europa se han revertido en los últimos años. En este caso, la banca ha puesto a disposición de los clientes instrumentos de poco riesgo en los que poder alojar los ahorros que no ofrecían satisfacción a sus propietarios en cuentas a la vista o depósitos a plazo. Pero estos vehículos de inversión que han tratado de sustituir del estrellato del escaparate a los monetarios no han aportado mejor desempeño en ninguno de los años que los propios depósitos, mientras que sí han proporcionado suculentos ingresos en comisiones a las gestoras de los grandes bancos. La comisión media cobrada por la gestión es de un 1,5% sobre el patrimonio, que sobre una base de 40.000 millones de euros, supone unos ingresos nada despreciables.

Por término general, el partícipe de estos fondos tiene un carácter conservador y su primer objetivo es preservar el patrimonio; pero debe empezar a pensar que en un entorno de tipos de interés tan bajos no le devolverá nada si no asume algún tipo de riesgo. Eso supone, además de contratar productos con comisiones mucho más bajas o ligadas a resultados, alojar su dinero en instrumentos que no sean meros caladeros de recursos para la banca o convertirse en cómodos proveedores de liquidez.

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