Editorial

Si el empleo sube y los tipos no...

La velocidad de crucero del mercado está lejos aún, aunque debe vigilarse que no se sobrepase para no cometer los yerros del pasado

El mercado inmobiliario no se ha normalizado todavía, casi ocho años después de que estallase la burbuja de crédito, se hundieran las ventas de las casas y declinaran los precios hasta una pérdida acumulada de más del 35% en términos reales. Ni el número de casas iniciadas ni el de operaciones de compraventa ha recuperado el pulso que tenía entonces, y ni siquiera el que puede considerarse normal para una economía como la española. Pero ha empezado a moverse en todas sus variables, aunque sigan sin absorberse de forma completa los excesos del periodo de la burbuja; hay una tendencia alcista tanto en la nueva construcción, como en las ventas, como en los precios. Un comportamiento que se mantendrá en 2017 si las variables socioeconómicas que sustentan el mercado inmobiliario persisten en su mejora; esto es, si el empleo avanza y si el coste de la financiación ajena (los tipos de interés) no inician una espiral de aumento.

La velocidad de crucero del mercado está lejos aún, aunque debe vigilarse que no se sobrepase para no cometer los yerros del pasado; pero habrá que dar por sentado que sin niveles extraordinarios de construcción residencial, el empleo precisará de un giro más intenso hacia la actividad industrial y manufacturera para restaurar el nivel de riqueza y su reparto previo a la crisis.

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